Sandeces, argumentos y computadoras

Eduardo Enrí[email protected]

¡Qué polvareda la que han levantado nuestros artículos sobre la polémica compra de computadoras para 65 escuelas públicas! Eso sería bueno, y satisfactorio para cualquier medio de comunicación, si la reacción estuviera centrada en argumentos serios que respondan a las preguntas que se plantearon en el artículo.

Era una gran oportunidad para dejar claras todas las preguntas sobre los Laboratorios de Informática Educativa (LIE), un programa que nadie duda es necesario, pero que plantea dudas: ¿son ésas las computadoras más adecuadas?, ¿no sería posible comprar computadoras más baratas?, ¿se están comprando los equipos complementarios correctos?, ¿podrán las escuelas enfrentar los gastos de mantenimiento cuando se acabe el programa?, ¿podrán esas escuelas mantener las condiciones ideales de aire acondicionado, y otras, para que esas computadoras no se deterioren aceleradamente?

¿De donde saldrán los fondos para el mantenimiento cuando se acabe el proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)? ¿Será otro cobro para los padres de familia? ¿Qué capacitación se está dando a los profesores? ¿Qué otro uso se le puede dar a los laboratorios?

Y además, ¿por qué no fue consultado el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología cuando precisamente es para estos casos que este organismo debe servir? En estos tiempos de austeridad gubernamental, de recortes y aumentos de impuestos, el gobierno debe revisar la función de ese consejo, porque si lo van a tener pintado en la pared, mejor que lo cierren y se ahorren ese presupuesto, por pequeño que sea.

En fin, mil cosas que la ciudadanía tiene derecho a saber y que son la base de la polémica.

Pero la reacción no fue una serie de respuestas bien argumentadas, no. Más bien se redujo a una sandez tras otra: Primero se declararon “ofendidos”; para luego decir que los artículos planteaban que en Nicaragua somos demasiado brutos para poder aprender de computadoras; “que era un insulto para los niños de Nicaragua”; y que esa era una actitud “antipatriótica”.

Pero sobre el meollo del asunto de las computadoras, nada. Se limitaron a decir que ésas eran las mejores máquinas para lo que se requería. ¿Pero según quién? ¿El BID?

¿No son estos los mismos señores que asesoraron al gobierno anterior al firmar un contrato con Unión Fenosa para que este año pagáramos 31 por ciento más por la energía eléctrica que consumimos?

¡Por favor! Son docenas de proyectos, todos muy necesarios y bien intencionados que se han caído cuando se acaban los financiamientos, porque no se pensó en su sostenimiento posterior. Y eso, y sólo eso, fue lo que nos motivó a sacar la polémica.

En fin, con sandeces o sin ellas, es positivo que haya salido a luz. Estoy seguro que gracias a que el problema se ventiló, las autoridades del Ministerio de Educación van a poner más atención al proyecto y corregirán desajustes.

Claro, puede que hayamos herido el ego de uno que otro funcionario, pero no estamos aquí para cuidar el ego de nadie. Más bien, en lo que podemos, tratamos de cuidar los magros recursos que vienen, y los recursos locales que por pura suerte han escapado de la voraz corrupción.  

Editorial
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