La no certificación de las plantas queseras nicaragüenses por parte de los gobiernos de Honduras y El Salvador, es una mala señal, dijo Tuto Navarro.

Mala señal para queseras nicas

Mayda Isabel Meléndez y Heberto Jarquí[email protected] El mutismo en que se encuentran autoridades sanitarias de Honduras y El Salvador con relación a la reciente inspección que realizaran a las plantas queseras nicaragüenses y a Parmalat, es una mala señal, auguró José Augusto Navarro, ministro Agrícola y Forestal. El 28 de mayo llegó a Nicaragua una […]

Mayda Isabel Meléndez y Heberto Jarquí[email protected]

El mutismo en que se encuentran autoridades sanitarias de Honduras y El Salvador con relación a la reciente inspección que realizaran a las plantas queseras nicaragüenses y a Parmalat, es una mala señal, auguró José Augusto Navarro, ministro Agrícola y Forestal.

El 28 de mayo llegó a Nicaragua una comitiva hondureña de seis inspectores que durante una semana visitaron 14 plantas queseras con algunas fincas proveedoras de leche. En tanto, tres salvadoreños llegaron la noche del 28 y realizaron una inspección de tres mataderos y de la empresa Parmalat en un día. Ambos países prometieron dar respuesta posteriormente, la que aún está pendiente.

Navarro expresó que la no respuesta, en gran medida debe interpretarse como una mala señal “porque incluso tienen dificultades para darle la Certificación a Parmalat, que en términos generales es una empresa que cumple con todas las normas sanitarias”.

“El problema de fondo es que con la venida de las lluvias el golpe de leche no sólo es en Nicaragua, sino en todos los países, por eso coinciden las restricciones cuando aumenta la producción. Ellos deben tener presiones de los gremios agropecuarios de sus países”, dijo.

Aún así, aseguró que en los próximos días funcionarios del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) así como el Ministerio de Relaciones Exteriores se comunicarán con sus homólogos para preguntar al respecto.

En tanto los productores de queso siguen sufriendo las consecuencias de estas restricciones, como es el caso del municipio de Siuna, en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), donde diez queseras cerraron operaciones.

El vicealcalde de ese municipio, Carlos Gómez Aguilar, informó que “300 trabajadores de la industria láctea están desempleados y más de 10 mil personas de Siuna ligadas a la ganadería, están afectadas”.

Agregó que recientemente queseros y miembros de la Asociación de Ganaderos de Siuna, conjuntamente visitaron al vicepresidente José Rizo, quien ofreció asesoría por medio del Mag-For para mejorar condiciones fitosanitarias y por medio del Mific apoyo para ubicar la producción de queso en el mercado nacional.

“Por medio del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), [prometió] financiamiento de una planta procesadora de leche, valorada en 60 mil dólares, pero se tiene que presentar una garantía prendaria de 90 mil dólares”, indicó.  

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