Megapensión vitalicia

Leonel A. Marín McEwan Quiero referirme al artículo publicado en la columna sabatina En Blanco y Negro del señor Eduardo Enríquez: “Vivianada de la Pensión Vitalicia”. Esta pensión que manda la Ley de Inmunidad aprobada en 1990 otorga una pensión vitalicia a los ex presidentes y ex vicepresidentes de la República. El Estado tiene que […]

Leonel A. Marín McEwan

Quiero referirme al artículo publicado en la columna sabatina En Blanco y Negro del señor Eduardo Enríquez: “Vivianada de la Pensión Vitalicia”. Esta pensión que manda la Ley de Inmunidad aprobada en 1990 otorga una pensión vitalicia a los ex presidentes y ex vicepresidentes de la República. El Estado tiene que gastar millonadas de córdobas cada año para esta pensión, que tanto dinero hace falta en áreas tan sensibles e importantes como salud, educación, viviendas, agricultura, seguridad ciudadana y otros.

El Sr. Enríquez señala que es una “vivianada” que esa pensión vitalicia se les entregue a ex mandatarios que están activos económicamente. ¿Cómo es posible que el Ing. Bolaños redondee US$16 mil mensuales; el Sr. Ortega US$12 mil mensuales y el Dr. Alemán US$20 mil mensuales? Únicamente la Sra. Violeta Barrios de Chamorro recibe esa pensión con dignidad y sin otro ingreso del Estado ni escoltas. Esta pensión debe ser entregada hasta la jubilación. A como menciona el Sr. Enriquez, urge una inmediata reforma a la pensión vitalicia. Vitalicio es algo que dura desde que se obtiene hasta el fin de la vida. Pienso que esta pensión no debe ser vitalicia debido a las condiciones paupérrimas del país y a la buena condición económica de los beneficiados.

Después que un mandatario de la República abandone su investidura, debería de haber un tiempo limitado de 5 años para recibir esa pensión con la condición que no obtenga otros ingresos del Estado. Esta reforma a la pensión vitalicia le daría cierto alivio al Estado.

Finalmente estoy de acuerdo con el Sr. Enriquez de que además de que esta pensión se entregue hasta que se jubilen, hay que estudiar quién se la merece. No vale la pena “premiar” con una pensión “vitalicia” a un presidente que fue incapaz, destructor, corrupto o violador. A la mayoría de los políticos en Nicaragua sólo les interesa su bienestar y lucro personal. No es justo que 2 ex presidentes y el actual Presidente reciban 2 ó 3 salarios mensuales del erario nacional cuando la mayoría de nosotros no percibimos ningún salario debido al alto desempleo y a la recesión económica que sufre nuestro país. El pueblo repudia esta vivianada y zanganada. ¿En qué lado están los diputados para reformar la costosa pensión vitalicia?  

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