Una enferma flama incandescente
mi alma negra, petrificada
por milenios de torturas
incoherentes.
Dagas sangrientas agrietan
mi alma negra, dejando
llagas irreparables por
los andares del tiempo.
Irrefutables los efectos
del odio en mi alma
negra, que yace doliente
en su lecho de muerte.
El olor pútrido de la
sangre, ya no hiere
mi expirada alma… maldigo
Mi mal porvenir.