Shaquille O’neal, impuso su ley con mano de hierro.

Dominio claro

O’Neal logró el tercer MVP más fácil de su carrera Marcelino BenitoEFE HOUSTON.- Los Lakers ya son campeones de liga por tercer año consecutivo, y el pívot Shaquille O’Neal tiene también en su poder el tercer premio de Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales con una exhibición de juego, poder y dominio ante una […]

  • O’Neal logró el tercer MVP más fácil de su carrera

Marcelino BenitoEFE

HOUSTON.- Los Lakers ya son campeones de liga por tercer año consecutivo, y el pívot Shaquille O’Neal tiene también en su poder el tercer premio de Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales con una exhibición de juego, poder y dominio ante una defensa de los Nets de Nueva Jersey que no existió.

El entrenador de los Nets, Byron Scott, que criticó a los periodistas por no darle el premio de Mejor del Año después de conseguir 52 triunfos en la temporada regular, se mostró incapaz de establecer algún tipo de sistema defensivo para controlar las acciones de O’Neal.

“Es un monstruo de la naturaleza, y para que pueda ser controlado sus padres tendrían que tener a otro hijo igual”, declaró Scott.

La actitud de Scott no sólo facilitó el trabajo de O’Neal y los Lakers sino que además se cuestionó su futuro como entrenador, más, después que en el cuarto partido con 44 segundos y una desventaja de seis puntos sentó en el banquillo a los dos mejores jugadores de su equipo, Kenyon Martyn y Jason Kidd.

Nadie cuestiona que las verdaderas Finales de la NBA las jugaron los Lakers y los Kings de Sacramento, claramente perjudicados por los árbitros en el cuarto y sexto partido de las finales de la Conferencia Oeste, pero la imagen que dieron los Nets con su entrenador al frente no fue la más válida para resaltar el triunfo de los Lakers y O’Neal, que fue súper merecido.

AL LADO DE JORDAN

O’Neal hizo todos los méritos para lograr el premio que lo colocó al lado del que para muchos es el mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan, que logró por dos veces tres títulos consecutivos de MVP en las Finales de la NBA con los Bulls de Chicago.

Shaq, a sus 30 años, se encontró que los defensas de los Nets encabezados por el pívot Todd MacCulloch, reserva el año pasado con los Sixers de Filadelfia, eran incapaces de evitar que anotase puntos, y nunca lo forzaron a cometer personales.

Ante este panorama, O’Neal, que había superado la pesadilla del serbio Vlade Divac y los esquemas defensivos del entrenador Rick Adelman, entró de lleno al libro de las marcas con una facilidad que jamás había pensado.  

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