- La jornada de la familia Espinoza Campos tiene más de 10 horas diarias de trabajo y consiste en recolectar aluminio, botellas, plástico, papel y suelas de zapatos entre la basura, con cuya venta apenas sobreviven. Los ocho hijos de este matrimonio no estudian por falta de recursos, pero también porque ayudan a sus padres en la diaria labor
Miguel FloresCOLABORADOR /[email protected]
Para pocos la basura es un tesoro. Así lo cree la familia del señor Rodolfo Espinoza, quien desde hace siete años subsiste de la recolección de basura, en el basurero municipal de Granada “La Joya”, su única opción ante la falta de empleo.
El próximo año se trasladarán al nuevo basurero que estará ubicado en Los Malacos, al norte de la ciudad. “Cuando la Alcaldía decida trasladar el basurero, sin importar la distancia, nosotros iremos también”, dijo Espinoza, quien junto a su esposa, Leonora Campos, y sus ocho hijos, escudriñan las toneladas de basura que depositan las camionetas alquiladas por la municipalidad.
Explicó que escarban entre la basura para recolectar en sacos aluminio, papel y vidrio, entre otras cosas, ya que la basura es un negocio viable para los empresarios que buscan generar abonos orgánicos o dedicarse al reciclaje, éstos son los compradores del material que a diario recolectan, dijo.
APENAS SOBREVIVEN
Espinoza señaló que aunque el trabajo que realiza es duro, es mal remunerado, ya que los compradores del material seleccionado ofrecen precios muy bajos. Un saco lleno de aluminio cuesta cinco córdobas; de papel 10 córdobas; de suela de zapatos, cuatro córdobas; y la cajilla de botellas tiene un valor de 10 córdobas, detalló.