“Viga en el ojo”

Álvaro Javier Cubas “Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo. ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Mateo Cap. 7 […]

Álvaro Javier Cubas

“Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo. ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Mateo Cap. 7 Vers. 3 y 5; con este pasaje de la Santa Biblia me gustaría iniciar esta carta.

Qué escándalo ha resaltado a la palestra pública el hecho de que el diputado Fernando Avellán haya disparado su arma como advertencia en contra de los individuos que lo acosaban, intimidaban y amenazaban, por qué no decirlo, señores, ¿quién de nosotros sintiéndose amenazado en su propio vehículo no va a buscar cómo defenderse?, más en Managua donde la delincuencia prolifera día a día, donde cada día la persona menos esperada se puede convertir en nuestro atacante. Recordemos que en días anteriores el comisionado mayor Christian Munguía (q.e.p.d.) intentó defenderse con su arma reglamentaria, que si él lo hubiera logrado las cosas hoy fueran distintas. Felicito a los managuas por volcarse a la celebración deportiva, pero recuerden que unos a la bulla y otros a la cabuya.

Pero el encabezado que reluce estas líneas se debe a lo siguiente: tenemos a un diputado Edwin Castro haciendo declaraciones a los medios de que el proceder del diputado Avellán es un acto condenable; yo le quiero decir señor diputado Castro que el pueblo de Nicaragua no padece de amnesia, que aún no olvidamos la muerte del joven Jean Paul Genie. Recuerde señor diputado que el principal sospechoso de este asesinato es el general Humberto Ortega, quien supuestamente al sentirse “amenazado” por el automotor que le intentaba rebasar su caravana ordenó abrir fuego en contra del vehículo en marcha. El pueblo de Nicaragua no olvidará estas cosas y muchas otras más, por eso le aconsejo diputado Castro que antes de corregir a su prójimo corrijan primero sus errores.  

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