- El noventa por ciento de la leña que llega a las ciudades proviene de las fincas
- Especialista cuestiona iniciativa forestal
Gerardo Bravo [email protected]
El fracaso del bosque en Nicaragua se debe a dos mitos, el primero es el concepto de crear grandes áreas protegidas de bosques, el segundo es creer que los bosques pueden subsistir sin que nadie los toque, sin la intervención humana, asegura René Mendoza, investigador en comercio y recursos naturales de Nitlapan.
Indicó que lo mejor es manejar los bosques en pequeñas áreas con intervención humana. “Actualmente contamos con un 27 por ciento de todo el área del país con bosques de pinares y latifoliadas, eso es la mitad de lo que se tenía en los años 50”, dijo.
Expresó que en el país existen tres modelos de ver el problema del bosque, el primero es el bosque mismo, segundo las plantaciones que son realidades de otros países y tercero los árboles de la finca a los que ha denominado árboles de crianza.
LA FINCA PARTE DE LA SOLUCIÓN
Una de las preocupaciones del investigador es que si se sigue con esa tendencia sistemática de ir reduciendo poco a poco los bosques, al país no le espera un futuro forestal nada halagador.
Especificó que el futuro forestal de Nicaragua está en las fincas, ya que el 60 por ciento de las familias rurales representan ese sector y que en ese mismo porcentaje del territorio del país les pertenece a las fincas.
“Por ejemplo la leña que llega a las ciudades viene en un 90 por ciento de las fincas, así lo demuestra un estudio realizado por Proleña en 1998”, afirmó Mendoza.
Indicó que es necesario aportar en un modelo campesino para sacar adelante una Nicaragua Forestal, pero que existen un obstáculo, una es la propuesta de ley forestal, la cual tiene una lógica de más control y una visión de bosque grande.
LEY NO APROPIADA
La nueva propuesta de ley ha llegado 22 veces hasta las puertas de la Asamblea Nacional y de ahí no ha pasado. “La actual ley que está vigente tiene dos características, la primer es que son leyes y decretos dispersos y segundo tiene una gran carga de control, además no tiene incentivos para los que tienen bosques”, aseguró Mendoza.
Señaló que con la nueva propuesta de ley forestal, no se resuelve el problema del bosque, mucho menos el de las familias campesinas. Dijo que el problema de la extracción ilegal seguirá, también existe un vacío en la ley, el cual es que los árboles que están en las fincas no son tomados en cuenta.
Por último que tiene un sesgo ambientalista donde las cosas se venden desde el punto de vista forestal pero no el apropiado para Nicaragua.