Juan Pablo Sorín (3), de Argentina, es el dueño del balón, mientras Olof Mellberg de Suecia, se alista para disputárselo.

Se quebró la copa

Edgard Tijerino M. [email protected] Sin Francia el mejor equipo de Europa y favorito número 1, y sin Argentina, el mejor equipo de América y favorito número 2, ¿Qué es esta Copa del 2002?… Uno se pregunta asombrado: ¿Cómo es posible que los pronósticos hayan estado tan unánimes y al mismo tiempo tan distorsionados?… ¿Qué es […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Sin Francia el mejor equipo de Europa y favorito número 1, y sin Argentina, el mejor equipo de América y favorito número 2, ¿Qué es esta Copa del 2002?… Uno se pregunta asombrado: ¿Cómo es posible que los pronósticos hayan estado tan unánimes y al mismo tiempo tan distorsionados?… ¿Qué es verdad y que es mentira en el planeta Fútbol?

El empate 1-1 con Suecia, combinado con el equilibrio 0-0 entre Inglaterra y Nigeria, sacó de la pelea al equipo argentino, que sólo perdió uno de 18 juegos en el extenso, exigente y agobiante grupo Suramericano.

ENTRE ESCOMBROS

Al caer el telón dramáticamente, las cabezas de Batistuta y Crespo chocaron contra las paredes como si quisieran espantar la falta de suerte que ahogó el excedente de voluntad ardiente, entrega sin pausas y destreza llamativa que mostró la tropa de Bielsa en un primer tiempo de claro dominio y suficientes opciones favorables.

Pablo Aimar, con varias Copas por delante a sus 22 años, se derrumbó estrepitosamente como deseando que la tierra se lo tragara… El chavalo, reemplazando a Verón, uno de los “intocables”, desplegó toda su habilidad durante la intensa e infructuosa presión ejercida por Argentina en la etapa inicial, sobre la cabaña defendida brava y eficazmente por Magnus Hedman, el guardapalos del Conventry City inglés.

Sorin, que se robó el espacio utilizado habitualmente por Batistuta, y parecía tener un radar para conseguir excelentes ubicaciones, llegando a estar cerca del gol por lo menos en tres ocasiones, no pudo sujetar las lágrimas.

El entrenador Marcelo Bielsa, masticando rabia, tuvo ganas de sacar del Martín Fierro, aquellas frases de José Hernández: Atención pido al silencio y silencio a la atención… Siento que mi pecho tiembla, se me turba la razón y sangra mi corazón.

EL GOL MORTAL

Desesperado por el espectacular gol de tiro libre logrado por Anders Svensson a los 59 minutos, un taponazo impresionante por encima de la barrera que fue hacia el ángulo superior izquierdo de Cavallero, frustrando su esfuerzo acrobático, Bielsa que había ordenó el cambio de Crespo por un Batistuta bastante aislado, decidió traer a Verón y Kily González en lugar de Almeyda y Sorin, buscando como ofrecerle un apoyo más fresco a Pablo Aimar y recuperar parte del dominio perdido.

En uno de sus típicos contragolpes, Suecia estuvo a punto de aumentar la diferencia cuando Anderson estrelló una pelota en el travesaño, y a los 88, cuando la ansiedad destrozaba los nervios del equipo argentino, Jonson derribó al “Burrito” Ortega en el área, y el árbitro Alí Bujsaim, sentenció el penal… Lo ejecutó el propio Ortega muy hacia el centro y el felino Hedman lo detuvo, pero el rebote fue tomado por Crespo que lo perforó.

TIEMPO DE MORIR

Argentina necesitaba ganar y tuvo 4 minutos extras para continuar batallando, pero la muralla sueca creció lo suficiente para resistir las últimas embestidas de los desfallecientes gauchos, condenándoles al empate 1-1, y su consecuente eliminación con 4 puntos, uno menos que Inglaterra y Suecia.

Aún sin Francia y sin Argentina, la atracción por la Copa sobrevivirá, pero las cicatrices estarán ahí, en el valle de los lamentos… Señores, el espectáculo deportivo más grande del mundo, ha perdido a dos de sus grandes motivadores.

SÓLIDO BLOQUEO

Una y otra vez, durante los primeros 45 minutos, la defensiva sueca, insuperable por arriba, supo ejercer control por abajo, y cuando fue desequilibrada, apareció el arquero Hedman agigantándose.

Cabezazos de Sorin a los 13 y 17 minutos, constituyeron una seria advertencia mientras Aimar manejaba los hilos… Dos entradas del Piojo López, una de Aimar y otra de Sorin, fueron rechazadas de diferentes maneras.

Batistuta casi no se vio… No pudo obtener habilitación y estuvo siendo custodiado drásticamente… Crespo, tampoco logró espacio, pero tuvo el mérito de estar en el sitio correcto para tomar el penal de Ortega que devolvió Hedman hacia el medio.

El orden y la rigurosidad de la defensa sueca, el apoyo del medio campo y la peligrosidad de sus hombres en punta, funcionaron muy bien tratando primero de asegurar el empate y después de mantener la ventaja.

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