Máximo Castillo (Mexicano)
En junio de 1990 los sectores enfrentados militarmente depositaron sus armas fratricidas para darle al pueblo de Nicaragua la paz, la democracia y la libertad que tanto ansiaba.
Doce años después, las fuerzas antagónicas e irreconciliables de los años 80 caminamos de la mano y ayudamos a construir la República de Nicaragua tal y como lo dijera el doctor Pedro Joaquín Chamorro (Mártir de las Libertades Públicas), que Nicaragua volvería a ser República.
Esto nos costó miles de hermanos de uno y otro bando caídos en la lucha, de niños huérfanos de la guerra, de mujeres viudas y madres con hijos caídos. Pero todavía miles de ex combatientes contras y sandinistas deambulan por las comarcas, valles y ciudades de nuestra nación demandando se cumplan los acuerdos suscritos en 1990 sobre su reinserción a la vida social y económica.
Se organizaron misiones nacionales y extranjeras como garantes para el cumplimiento de los acuerdos de desmovilizados. Se nos prometió tierra, vivienda, educación, etc., pero la entrega de tierra se ha venido dando sólo por la presión de los grupos de desmovilizados de guerra y no por voluntad de los gobiernos, y son miles las familias desmovilizadas de la guerra que todavía no reciben sus títulos de propiedad. Otras miles de familias se encuentran en fincas ocupadas desde 1990 que no han sido indemnizadas y por falta de legalización de sus tierras no reciben apoyo para su reinserción social y económica.
Por otro lado en la Asamblea Nacional, donde hay diputados que dirigieron la guerra fratricida en los años 80, se encuentran engavetados dos proyectos de ley para beneficio de los ex combatientes de guerra, uno sobre la integración a la sociedad civil y otro para establecer el Día Nacional de los ex Combatientes de Guerra.
La Comunidad Internacional le ha otorgado al Gobierno de Nicaragua millones de dólares para la reinserción de los ex combatientes de guerra y para la consolidación de la paz y la democracia en Nicaragua, pero la situación de los ex combatientes de guerra es paupérrima, metidos en el bolsón de la pobreza y la extrema pobreza y con un futuro incierto.
Espero que con el gobierno del Presidente Enrique Bolaños Geyer, la situación de los ex combatientes de guerra pueda cambiar y que todos vivamos dignamente
Desmovilizado de la Resistencia Nicaragüense (RN).