Zorros del mismo piñal

Freddy Potoy [email protected]

Es triste ver la clase de diputados que Nicaragua tiene en el Parlamento. Son los propios verdugos de los electores. Hacen las leyes para castigar al pueblo, mientras ellos las violan.

El diputado, ex presidente de Nicaragua y líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega Saavedra, usó todos sus recursos posibles (entre ellos la inmunidad) para no enfrentar la justicia como se debía en un primer momento cuando su hijastra Zoilamérica Narváez lo acusó de violación. Después, renunció a su inmunidad y se presentó ante un juzgado para que lo sobreseyera del delito imputado. Ahora el caso se encuentra en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ex presidente de Nicaragua y actual presidente de la Asamblea Nacional, Arnoldo Alemán, tiene varias acusaciones de corrupción en su contra y su única tabla de salvación es aferrarse a la inmunidad.

Otros dos diputados a los que se les vincula con actos de corrupción, son David Castillo y Marta McCoy, quienes también se han refugiado en su inmunidad para no responder con claridad meridiana a los cuestionamientos alrededor del escándalo financiero del Canal 6.

Otro caso fue el del diputado bígamo Marlon Castillo, quien escenificó un escándalo en el Parlamento, donde amenazó con matarse con una pistola en dicho edificio. El show lo hizo con tal de no enfrentar ante la justicia una acusación que le formuló su esposa.

El fin de semana pasado, el diputado del PLC, Fernando Avellán, protagonizó una balacera en el centro de Managua, ante una multitud, sin embargo, resulta que él fue la víctima. ¿Qué tal? Los policías le advirtieron que no pasara al centro de la rotonda porque no había acceso vehicular, no obstante, hizo gala de su prepotencia e irrespeto a la autoridad establecida constitucionalmente en Nicaragua y avanzó hacia la zona restringida. En el video grabado por Orlando Flores, camarógrafo del Canal 2, se puede observar cómo Avellán, rompió el área de seguridad establecida por la Policía, sonreía y a la vez amenazante con su arma en el asiento delantero derecho. Eso provocó que la gente lo empezara a ofender verbalmente y lanzarle objetos.

Pero algo más triste son las declaraciones de alguien llamado Pedro Joaquín Ríos (no merece ser llamado ni señor, ni diputado). Ríos dijo que Avellán actuó en defensa propia. Ríos no tiene idea desde el punto de vista jurídico qué es defensa propia.

Es lamentable que la Ley de Inmunidad en Nicaragua se esté convirtiendo en la principal arma de defensa de los diputados y funcionarios de gobierno, corruptos, y en el arma letal que utilizan contra la población que los llevó a esos puestos en las pasadas elecciones. Urge cambiar esa Ley de Inmunidad, el problema es que pedir transformación a dicho instrumento jurídico es como poner al gato a cuidar la leche.

Ah, y la actitud de los mandos policiales daba la impresión de querer congraciarse con los políticos en este caso.  

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