El profesor Porter y el cluster forestal

Franklin Bordas [email protected]

El profesor Michael Porter, considerado la mayor autoridad mundial en Estrategia Competitiva, ha estado en Nicaragua compartiendo enfoques sumamente interesantes de su teoría de conglomerados empresariales. Más allá de los conceptos y experiencias que viene aportando el profesor Porter, urge que los empresarios nicaragüenses replanteen bajo su óptica, los grandes desafíos de la gerencia y su nuevo entorno económico. Esta urgencia se basa en una realidad indiscutible, sólo un modelo de emprendimiento privado eficiente puede hacer que el país entre en una verdadera fase de desarrollo económico.

Según el marco conceptual propuesto por Porter, la competitividad de una empresa o de un grupo de empresas (cluster) está determinada por cuatro atributos fundamentales. Estos cuatro atributos y su interacción explican por qué innovan y se mantienen competitivas las empresas que se ubican en clusters. La herramienta analítica básica empleada en sus estudios es el modelo diamante, introducido en 1990. El modelo permite la valoración de los cuatro determinantes que conforman el “diamante” de un cluster, por ejemplo: las empresas clave, las condiciones de los factores, las condiciones de demanda, y las industrias relacionadas y secundarias; como también, las fuerzas externas al sector que lo afectan, como el gobierno, eventos fortuitos, y actividades internacionales de negocios.

En Nicaragua se ha identificado el sector forestal como un cluster de gran potencial para el desarrollo del país en el mediano y largo plazo. Más de cien empresas de primera transformación de madera (aserraderos), más de mil quinientos talleres participantes de la industria secundaria (muebles, partes y productos utilitarios), decenas de proveedores de materiales e insumos para la industria maderera, empresas consultoras en silvicultura y manejo de bosques, empresas de transporte, exportadores, universidades, organizaciones forestales privadas, empresas reforestadoras en crecimiento, instituciones de apoyo del gobierno, proyectos de promoción etc… así lo demuestran.

Sin embargo, este cluster no ha desempeñado un papel relevante en la economía —cuando podría estarlo haciendo—, por razones bastante identificadas como son entre otras, la ausencia de una ley que permitiese a los actores fundamentales de la cadena forestal, tener un marco jurídico y reglas claras para invertir su capital.

Tierras forestales, bosques naturales de alto valor, bosques jóvenes en crecimiento, plantaciones y un clima muy favorable, constituyen elementos importantes que podrían conjugarse para que emerja un poderoso escenario de negocios en este sector.

El profesor Porter tiene razón al reconocer al sector forestal como una gran promesa de bienestar económico social. Un polémico, aunque popular indicador estadístico entre los estudiosos del sector forestal de Nicaragua, nos muestran 2.6 millones de hectáreas de bosque existentes, entre especies latifoliadas y coníferas, con una masa boscosa productiva aproximada a los 80.0 millones de metros cúbicos y abundante tierra de vocación forestal, disponible para plantaciones maderables de crecimiento rápido, que podrían ser parte de la solución a la pobreza.

Ley, política, programas de incentivos para plantaciones, promoción de inversiones para atraer capital foráneo, fondos forestales en el sistema bancario para apoyar el desarrollo industrial de la madera, podrían evitar que la vida rural se sustente en la explotación desmedida de los recursos, y estos se pierdan incluso por los incendios provocados, para cambio en el uso de la tierra. Gravar con impuestos adicionales esta actividad (7.5 por ciento), que ya está aportando a las alcaldías, y a otras instituciones del gobierno, como el caso del pino —“no parece ser una buena señal del interés del gobierno en este desarrollo”—mencionó un asociado al consorcio forestal de Nicaragua.

El presidente Enrique Bolaños y el profesor Porter han coincidido con muchísimos profetas forestales de nuestro país, que nunca se cansaron de hablar de las grandes oportunidades que tiene el sector forestal para Nicaragua.

Estamos hablando de un cluster forestal, que bien incentivado, y con todos los instrumentos legales y financieros apropiados, podrían aportar al país un valor estimado en más de US$ 250.0 millones de dólares de exportaciones en 20-25 años, si comenzáramos hoy, todos de acuerdo con el presidente y el profesor Porter, en que aquí hay mucho futuro.

El autor es Consultor y Escritor.  

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