En Nicaragua existen índices alarmantes de pobreza y analfabetismo. ¿Qué culpa tenemos los ciudadanos comunes y corrientes, de los actuales aprietos presupuestarios del gobierno?
La brillante explicación académica que brindara el Ministro de Hacienda acerca del origen del problema y sus posibles soluciones, se oscurece completamente cuando al tratar de explicar el origen del déficit fiscal, por lo menos a mi parecer por miedo, no habla, ni siquiera hace referencia de los casi 600 millones de dólares que el propio Presidente de la Republica confirmó públicamente hace algunos días, se robaron en la Administración pasada (he aquí la verdadera causa del problema). Y termina de decepcionar, cuando da a conocer la solución más brillante jamás inventada por economista alguno, para superar el déficit, aduciendo que porque de los veinte y tantos miles de profesionales que existimos en el país sólo alrededor de 4,000 pagamos nuestros impuestos, nos va aumentar el IR para ampliar la base tributaria. (Solemne incongruencia, hasta para el ciudadano menos preparado). Se percibe una clara miopía técnica en la búsqueda de la causa y la solución del problema, que además, no me cabe duda, es simulada.
La solución del problema en gran medida está en su entorno inmediato, detener el contrabando, detener las coimas que a diario se practican en las aduanas de todo el país, detengan las exoneraciones de impuestos a amigos y parientes de los funcionarios de alto nivel, terminen de una vez por todas con las libres, metan en una camisa de fuerza de austeridad a todos los ministerios exceptuando al MECD y MINSA, hay que readecuar a la realidad presupuestaria del país los megasalarios disfrazados que todavía ostentan los funcionarios públicos de alto nivel, que todos los funcionarios públicos a todos los niveles y sin excepción incluidos los señores diputados, paguen sus impuestos deducidos mensualmente de la colilla del cheque fiscal, como lo hacemos todos los empleados comunes y corrientes del Estado, recomiéndele a su jefe que renuncie a la vergonzosa pensión vitalicia (no tiene sustento moral, en las actuales condiciones), traben a los vicios, hagan pagar al que no paga, pero no nos venga con el cuento de camino, que la solución del problema es ampliar la famosa base tributaria. Aumentar impuestos en las actuales condiciones de inestabilidad económica sería desastroso por los daños directos que estas medidas causarían a la maltrecha empresa privada y, por ende, por la negativa repercusión que tendrían sobre la mayoría de los nicaragüenses, esto hace condenable, desde cualquier óptica, tan desacertada decisión.
Dr. Emilio Montes Flores
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