- Aducen que tienen órdenes presidenciales de no informar sobre investigaciones referidas a cargamento de armas vendido a Panamá
Mario Sánchez P. [email protected]
Jefes de Policía de Nicaragua y Panamá que participan en Montelimar en una reunión de policías del istmo, por supuestas órdenes presidenciales, rehusaron informar sobre los resultados de las investigaciones sobre el cargamento de armas de guerra que en noviembre de 2001 habrían sido comprados por la Policía panameña a Nicaragua, pero que terminaron en poder de los paramilitares de derecha de Colombia.
El primer comisionado Edwin Cordero Ardila, jefe de la Policía Nacional de Nicaragua, se negó a revelar detalles del informe de la investigación realizada por esta institución, que ya fue entregado a la Organización de los Estados Americanos (OEA), que a solicitud de los gobiernos de ambos países investigará la verdad sobre el destino que tuvo el cargamento de 3,000 fusiles AK y cinco millones de proyectiles.
El jefe de la Policía Nacional Civil de Panamá, Carlos Barés, no asistió ayer a la reunión de dos días que los jefes policiales de Centroamérica sostienen en Montelimar, sino que esa autoridad está representada por el teniente José María Huete, jefe de Departamento de Hurto y Robo, quien ni siquiera respondió a la petición de los periodistas, sino que prácticamente huyó por los pasillos de Montelimar cada vez que los hombres y mujeres de prensa lo buscaron.
En tanto en Panamá, el vocero del Ministerio Público reveló que el miércoles ordenó a la Fiscalía de Drogas la misión de investigar la posible complicidad de funcionarios de la Policía de Panamá y de otras instituciones del gobierno, en el tráfico de armas de guerra compradas a la Policía Nacional de Nicaragua a nombre de la PNC y que terminaron en poder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).