Dr. Roberto Morales M.
Al revisar los datos del comité de Ayuda al Desarrollo, encontramos que Nicaragua es el país del mundo con mayor dependencia de la ayuda externa, inclusive teniendo en cuenta a los países africanos.
La economía nicaragüense depende demasiado de la ayuda internacional pero el principal problema es otro, cuando toda o parte de esta ayuda queda en las cuentas ajenas o sirve para la adquisición de los bienes muebles o inmuebles de los políticos tradicionales, los altos funcionarios del gobierno o de aquellos “viejos dinosaurios con ambición de poder y dinero”, durante la gestión que desempeñan en la administración del Estado, con raras y contadas excepciones.
Existen muchas posibles formas de solucionar el problema bajo la implementación de medidas, tales como, y sin enumerar grado de importancia: a) apoyar y fomentar la política de Estados Unidos: “cortar asistencia a los países donde existe la corrupción”, no es posible dar tanta ayuda a un país para que al final la población continúe siendo miserable y solamente los políticos tradicionales con opción al poder directo aumentan sus fortunas personales y las de sus familiares; b) exhaustiva supervisión y control externo e interno de los recursos y financiamientos del extranjero; c) los países receptores de la ayuda internacional deben tomar medidas extremas para que el dinero de la cooperación sea debidamente utilizado para los fines y objetivos con que fue dado; d) dejar de pagar a los supuestos especialistas por las una y mil fórmulas que pretenden reducir la pobreza, en nuestro país, y aumentar la riqueza ya que no existe ninguna fórmula económica real y posible que nos diga exactamente cómo conseguir este fin. Evitemos la corrupción y el robo indiscriminado de los bienes y recursos de los ciudadanos nicaragüenses y veremos surgir una nueva economía en Nicaragua; e) continuar con el procesamiento de los políticos “corruptos” de los gobiernos anteriores, antes que logren la prescripción, así como la persecución y castigo inmediato de cualquier intento o nuevos actos de fraude, corrupción y enriquecimiento ilícito a las actuales autoridades para impedir que brille la impunidad y permitir que surja la esperanza en la administración pública, devolviendo así la confianza a toda Nicaragua en sus instituciones y la administración pública en general; f) fomentar el ahorro y la inversión interna, con una base legal que disminuya la burocracia y permita el financiamiento permanente y creciente; g) la inversión extranjera debe ser complementaria al ahorro interno; h) evitar que el financiamiento externo sea una fuente permanente de recursos para cubrir el déficit gubernamental y que los créditos extranjeros sirvan para financiar los gastos públicos. El crecimiento económico debe partir de un equilibrio presupuestal para evitar la inflación o en un endeudamiento que genere desajustes sociales; i) afianzar la seguridad jurídica y sobre todo, defender los derechos sobre la propiedad, sea cuál fuere; j) establecer un programa que permita la titulación del patrimonio de miles de pobres, que no pueden tener acceso al mercado financiero por falta de derechos sobre su tierra, casa o propiedades en general; entre otros.
Los organismos internacionales probablemente harán reducciones de la deuda siempre y cuando Nicaragua demuestre alta capacidad en la implementación de reformas y eficiencia del gobierno en manejar los recursos de los acreedores internacionales. De igual manera, estas entidades deberán ser intolerantes respecto a políticas erradas, incumplimiento de reformas, y sobre todo, la malversación de los fondos donados. Vale mencionar que, a la fecha, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, ha elogiado el empeño de la Administración Bolaños por restaurar la credibilidad y la transparencia en el sector público, la decisión de mantener políticas macroeconómicas sanas para evitar la inestabilidad y prometió hacer lo que esté a su alcance para ayudar a Nicaragua, en virtud de la nueva era iniciada en la historia de nuestro país.
La actual crisis económica nicaragüense es generada por la enorme deuda externa, el alto costo de los productos importados, los bajos precios de nuestros productos de exportación y, podría agravarse, eventualmente, por la sequía que podría provocar el fenómeno de Niño; además del desbalance macroeconómico que incluye un déficit fiscal del 21 por ciento respecto al Producto Interno Bruto, así como una fuerte deuda externa que ha generado una deuda interna.
Por tanto la capacidad de Nicaragua de financiar sus significativos desequilibrios internos y externos continuará dependiendo, en gran medida, de la buena voluntad de la comunidad internacional, lo cual servirá para reducir la deuda externa. No obstante, la deuda es demasiado alta y Nicaragua necesita mayor apoyo del pueblo, del gobierno y la comunidad internacional para reducir el capital y los intereses de la deuda.
Jurista en Derecho Internacional.
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