Leyla Herrera [email protected]
Los delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes son actos inmisericordiosos y reprochables y una violación fundamental a los derechos humanos de nuestra niñez. Estos delito debe ser castigados porque los derechos de la niñez y la adolescencia están protegidos por Convenciones Internacionales, por la Constitución Política y el Código de la Niñez y la Adolescencia.
Los diputados a la Asamblea Nacional a la mayor brevedad posible y de manera urgente deben aprobar las reformas del Código Penal vinculadas al tema de la niñez, que fueron presentadas en marzo del presente año por instituciones del Estado y organizaciones no gubernamentales que trabajan en la atención y protección integral de la niñez y adolescencia.
Las mociones presentadas establecen sanciones específicas en la tipificación de los delitos de explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes, por medio de la prostitución infantil, el turismo sexual, el tráfico de niños y niñas con objetivos sexuales y la pornografía infantil.
De igual manera, los padres y madres de familia debemos preocuparnos más por nuestros hijos e hijas, acercarnos más a ellos y ellas, manteniendo una comunicación constante que nos permita conocerlos, respetarlos y orientarlos en las decisiones que toman en su vida. Pongamos atención a los centros que visitan, ya que son muchos los anzuelos que utilizan los proxenetas para atraparlos y explotarlos.