El cuento de hadas
José Sámano
Seúl.- A sus 48 años, el francés Bruno Metsu, el seleccionador que el viernes puso a Senegal en el mapa del fútbol mundial, ha vivido tres historias de “amor” en apenas dos años. Su cuento de hadas comenzó en octubre de 2000 cuando la federación senegalesa le echó el lazo. Él, un modesto ex jugador de la segunda mitad de los 70 que se bautizó en el Anderlecht, había tenido una discreta carrera como técnico en equipos sin relieve, como el Beauvais, el Valenciennes o el Sedan. En Senegal no podían pagar a un gran técnico, pero estaban muy ilusionados con remontar el vuelo tras la pifia monumental de 1990. Aquel año, había conseguido su mayor hito, alcanzar unas semifinales de la Copa de África. Cuando todo apuntaba a una escalada& al presidente de la federación se le olvidó inscribir a tiempo al equipo para la fase de clasificación del Mundial de 1994.
Una década después llegó Metsu. Aterrizó con dudas, pero tuvo su primer flechazo: ‘África me conmocionó desde el principio, había algo misterioso, valores auténticos como la amistad y la solidaridad que hacía años habíamos perdido en Europa’. Ya anclado en Senegal, Metsu, también llamado Abdu Karim desde que hace apoco abrazara el Islam, rechazó una mejor oferta económica para regresar al Sedan. Había reclutado y convencido a la ‘diáspora’ senegalesa. Acomodados en la Liga francesa, no todos los jugadores veían con buenos ojos embarcarse en exóticas aventuras con el país de sus antepasados, para muchos de ellos un territorio más de leyenda que real.
El misterio de Gwangju
Se contraen los rostros de los jugadores y se amontonan los lesionados en la enfermería. José Antonio Camacho eleva los decibelios de sus órdenes y los vídeos de Eslovenia calientan la pantalla de la sala de proyecciones del hotel Seobu. Es lo que quiere el seleccionador español: ansiedad y dudas para mantener la tensión competitiva y, de paso, la disciplina. La Copa del Mundo le pisa los talones a España y el clima de la concentración se endurece. “Queremos que empiece esto y, además, que empiece ya”, dice el inquieto De Pedro abriendo mucho los ojos.
A la selección le quedan dos días de entrenamiento en el fortín de Ulsan. El miércoles acometió una exhaustiva sesión de estrategia y ejercicios físicos. El sábado se desplazará a Gwangju, en el extremo suroeste del país. Y hasta el mismo domingo por la tarde -el debú será a las 20.00, hora local- nadie conocerá si jugará ni cómo deberá hacerlo. ‘Lo intuyen, porque eso te lo hueles por lo que haces en el entrenamiento’, explicó el técnico; ‘pero no es lo mismo intuirlo a que te digan: ‘Juegas’ o ‘no juegas’.
Camacho ha decidido el once titular que pondrá ante Eslovenia, aparte las lesiones o los contratiempos de última hora. Pero no se lo comunicará a los jugadores para garantizar una estancia pacífica hasta el día del partido, según una costumbre que respeta desde hace años.
La lesión fantasma de Zahovic
‘Un milagro’. Éso es lo que, según Zahovic, necesita Eslovenia para derrotar a España, ante la que hará su debú mundialista el próximo domingo. El ex jugador del Valencia, y principal estrella del equipo, ha sido noticia en los últimas días por una supuesta lesión que incluso podría hacer peligrar su participación en ese histórico choque. Pero no hay tal lesión.
‘Estoy bien’, dijo Zahovic el martes, cuando le preguntaron por esos dolores de espalda que, al parecer, sufría. Srecko Katanec, el seleccionador esloveno, confirmó su buena forma.
Zahovic, actualmente en el Benfica, saltó como un resorte cuando fue cuestionado sobre la defensa española. ‘No estoy de acuerdo con quienes dicen que es débil y que Hierro es lento. Hay que jugar contra ellos para ver qué hay de lentitud y qué de calidad, porque si Hierro es lento no entiendo cómo ha ganado tres Ligas de Campeones con el Madrid en cinco años’, comentó.
Mientras tanto, Katanec aseguró el miércoles que su equipo está en plena forma para enfrentarse a España.