Nadie sabe cuándo empezó a practicarse, pero casi todos los hombres y hasta algunas mujeres de El Bluff ya toman como una tradición sentarse con un grupo de amigos bajo la sombra de un árbol o en el porche de sus casas, frente a las fichas blancas del dominó.
El dominó, como las fiestas del Palo de Mayo, ya forman parte de las costumbres de los blufeños, que lo practican para distraerse ante la falta de otras formas de diversión. Son cuatro personas las que participan en cada juego, donde el único interés que les anima es sentir el placer de ganar el juego, pues aquí no se aceptan apuestas de dinero.