Encabezados por el capitán Paolo Maldini, el segundo de izquierda a derecha, los italianos son un atractivo en el Mundial.

El mundial de la belleza

Los futbolistas italianos parecen actores de cine: nunca se despeinan pase lo que pase Nemesio Rodríguez EFE Yokohama.- Los italianos son como los héroes de las películas, esos que se pelean a muerte con los malos, de verdad o supuestos, en una calle polvorienta y terminan impecables, después de sacudirse con desdén la ropa, echar […]

  • Los futbolistas italianos parecen actores de cine: nunca se despeinan pase lo que pase

Nemesio Rodríguez EFE

Yokohama.- Los italianos son como los héroes de las películas, esos que se pelean a muerte con los malos, de verdad o supuestos, en una calle polvorienta y terminan impecables, después de sacudirse con desdén la ropa, echar el pelo hacia atrás, colocarse el sombrero como un guante y volver a contemplar el mundo a través de un vaso.

¿O es que alguna vez han visto despeinado a Alessandro Nesta o a Fabio Cannavaro después de despejar de cabeza un balón embarrado o de tirarse al suelo para frenar el ataque de un rival?. Parecen alumnos aventajados de Alan Ladd o de Glen Ford.

Con un giro de su cuello recomponen el cabello, ¿cómo dejan siempre la raya en el medio?, se ajustan la cinta del pelo y, algunos, rozan con los dedos el arete de la oreja. Cuando las cámaras los enfocan parecen listos para acudir a una recepción.

Nada extraordinario en un país donde más de un jugador lleva el apodo de “il bello” (el guapo), entre ellos Roberto Baggio, alias también “Il codino” (el coleta), y Paolo Maldini, “il bell’capitano” (El bello capitán) de la selección italiana, del que Diego Armando Maradona dijo que es “demasiado lindo para jugar a la pelota”.

No es de extrañar por tanto que los “azzurri” se hayan convertido en uno de los objetivos principales de los cazadores de autógrafos o de las adolescentes japonesas que, con sus fotografías en la mano, gritan ¡Alessandro!, ¡Fabio!, ¡Francesco! para recibir una mirada de sus ídolos.

El entusiasmo llega a tal punto que los italianos tienen problemas para pasear con libertad por Sendai, la ciudad donde están concentrados, la más grande del centro de Japón, fundada en la década de 1600 por el señor feudal Date Masamune, “El Dragón de un Ojo”.

Asediados por un grupo de embobadas admiradoras, Totti, Alessandro Del Piero, portada 2000-01 de un calendario en el que 14 jugadores italianos y extranjeros del “calcio” posaron casi desnudos, y Christian Vieri tuvieron que regresar en un taxi el miércoles a su hotel, mientras el resto de la comitiva italiana necesitó la ayuda de la policía para frenar el entusiasmo de centenares de hinchas.

EL CASO BECHAN

-Sólo un inglés con la cabeza rapada “a lo mohicano” resiste la comparación. Se trata de David Beckham, al que esperan decenas de seguidoras a la salida de su hotel para llamar su atención. “Es tan guapo”, suspira una adolescente con minifalda mientras el “Spice Boy” (conocido así por su matrimonio con Victoria Adams, ex cantante del grupo Spice Girls).

-Al multimillonario Beckham no le gusta la imagen de niño guapo, aunque no puede evitar que a él y a Victoria se les vea como el prototipo de pareja ideal.

-En eso se diferencia de los italianos, que no sólo son guapos sino que se lo tienen muy creído. Incluido su seleccionador, Giovanni Trapattoni, que recientemente se unió a los ejercicios de calentamiento de sus jugadores con el argumento, jocoso obviamente, de que se sentía “bello”.

-Curiosos estos italianos. Juegan un fútbol que tiene poco de atractivo, pero podrían desfilar como modelos para Giorgio Armani.  

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