MÉXICO
Abuela gana juicio millonario
Celia Reyes, de 83 años, una anciana mexicana que tiene más de un centenar de descendientes, ganó un millonario juicio, que duró más de tres años, a un banco que deberá pagarle con intereses un documento bancario que la acredita como dueña de una fortuna no cuantificada, según un fallo del Poder Judicial.
En 1988, Celia Reyes invirtió en Banco del Atlántico (hoy desaparecido) 54 millones de pesos (hoy 54,000 pesos, unos 5,548 dólares), a una tasa anual de 149 por ciento e intereses capitalizables de manera automática. La tasa de interés nunca fue modificada por la institución crediticia.
El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil resolvió que es válida la deuda del banco con Reyes. Pero los magistrados incluyeron en la sentencia que el pago de intereses deberá ser calculado por el Banco de México, lo que impedirá a la millonaria abuela acceder a los 44,000 millones de dólares que reclamaba, pero que de cualquier manera le generarán una cuantiosa fortuna.
ESPAÑA
Anciana de 77 años, jefa de banda
Una anciana de 77 años fue detenida en Sant Boi de Llobregat (noreste de España) como presunta cabecilla de una red de traficantes de drogas en una operación policial en la que también fueron arrestadas otras seis personas, según fuentes policiales.
Las detenciones se produjeron en la mañana del jueves en dos pisos de Sant Boi, donde la organización, compuesta por personas de la misma familia, se dedicaba a la venta de estupefacientes. El registro de las viviendas permitió la incautación de 115 papelinas de heroína y de cocaína, 1,026 euros (942 dólares) en metálico, varias cartillas de ahorro con 9,414 euros (8,641 dólares), diversas sustancias e instrumentos para preparar la droga y numerosas joyas. La anciana, cuya identidad no ha sido divulgada, contaba, al igual que el resto de los detenidos, con numerosos antecedentes policiales por tráfico de droga.
PARAGUAY
Clases de religión en vez de cárcel
Un hombre que asumió su culpa como violador de su cuñada menor de edad, a la cual embarazó y amenazó de muerte, fue sentenciado a dos años de una clase religiosa sobre educación familiar —de una hora por semana— y no irá a la cárcel, según decidió la jueza del caso, informa el diario La Nación.
José Vega, bajo los efectos de bebidas espirituosas con las que se anticipaba al festejo del cambio de siglo, el 30 de diciembre de 2000, forzó a la hermana de su concubina —quien estaba a cargo de la pareja por ser menor de edad— al volver anticipadamente de su trabajo, y amenazó con asesinarla si revelaba la relación, pero la verdad salió a la luz cuando el embarazo fue notorio.
Al admitir los hechos, Vega logró que la juez Blanca Gorostiaga le aplicara un juicio abreviado, según el nuevo Código Procesal Penal que rige desde hace dos años, y le suspendiera la condena de dos años, evitando que fuera a la cárcel, pero obligándole a asistir a la parroquia católica de su barrio para escuchar una hora semanal de clases sobre familia y cristianismo.