El candidato liberal disidente, Álvaro Uribe, encabeza las encuestas.

En voz baja, Colombia discute su futuro político

El temor a un atentado dominó la campaña presidencial y la sacó de la plaza pública Eduardo Marenco(*) [email protected] ÚLTIMA DE DOS ENTREGASBOGOTÁ .- El miedo se apoderó no sólo del colombiano común, sino también de los políticos. La plaza pública para el proselitismo electoral fue abandonada por los candidatos presidenciales, ante posibles atentados contra […]

  • El temor a un atentado dominó la campaña presidencial y la sacó de la plaza pública

Eduardo Marenco(*) [email protected]

ÚLTIMA DE DOS ENTREGAS
BOGOTÁ .- El miedo se apoderó no sólo del colombiano común, sino también de los políticos. La plaza pública para el proselitismo electoral fue abandonada por los candidatos presidenciales, ante posibles atentados contra su vida o ante posibles actos terroristas.

En general, en esta “metrópoli” andina conocida como la “nevera” del país por su temperatura promedio de 15 grados centígrados, cuando se habla de política, se lo hace en voz baja y en círculos privados debido al clima de violencia política que ha azotado la actual campaña electoral.

El ambiente electoral, reducido a enlatados y noticieros televisivos, no se respira en las calles de Bogotá, una inmensa urbe de siete millones de habitantes, de rascacielos luminosos, de “berraca” (brava), polución y con los problemas de criminalidad propios de las grandes urbes latinoamericanas como México D. F.

Las campañas electorales han sido reducidas a teleconferencias o a reuniones en espacios cerrados, con alguna esporádica manifestación pública en ciudades menores, ante el temor de atentados terroristas contra la vida de alguno de los candidatos. Así ocurrió con cuatro de ellos durante las elecciones de 1989, debido a la ola terrorista emprendida por el capo de la droga, Pablo Escobar, hoy muerto.

URIBE ADELANTE

El que más se ha tenido que cuidar es el disidente liberal Álvaro Uribe Vélez, candidato favorito a ganar las presidenciales de mañana, pues acumula el 51 por ciento de intención de voto, según la última encuesta.

Necesita el cincuenta más uno por ciento de votos para ganar en primera vuelta. Uribe Vélez denunció que la guerrilla impide votar por él en treinta municipios de Colombia. Horacio Serpa, candidato presidencial del partido liberal (23 por ciento), denunció por su parte que los “paras” ordenan votar a favor de Uribe en siete regiones de Colombia.

Uribe Vélez se salvó de un atentado en Barranquilla, el pasado 14 de abril. Ha sobrevivido catorce atentados anteriores.

El discurso de Uribe Vélez de aplicar “autoridad para disuadir a los violentos” ha seducido a la mayoría, al tiempo que una minoría teme que tales palabras se traduzcan en una sangrienta guerra total y desemboque en un período de autoritarismo político.

El clima electoral también estuvo marcado por un “pleito de verduleras” o “guerra sucia”, tal como fue catalogado por algunos columnistas locales. Los candidatos se hicieron múltiples acusaciones entre sí, ensombreciendo el debate sobre los grandes desafíos nacionales.

LOS DESAFÍOS DEL NUEVO PRESIDENTE

Los desafíos de quien resulte electo presidente de Colombia van más allá de una disyuntiva entre guerra o paz.

El primer desafío será solucionar el conflicto interno con múltiples actores armados (FARC, Ejército de Liberación Nacional ELN, paramilitares), alimentado por la factibilidad de depredación económica que permite la producción de cultivos ilícitos y el narcotráfico.

Otro problema es el de la violencia social. Según la Policía, en Colombia se producen tres homicidios cada hora. Además, está el tema del narcotráfico, sobre el cual —según el criterio de analistas— tienen gran responsabilidad los países consumidores y los países productores de insumos para el procesamiento químico de la pasta de coca.

Otro desafío es el de la pobreza y el empleo. Según el Banco Mundial, el 64 por ciento de los colombianos, unos 26 millones, son pobres; mientras el 23 por ciento, es decir seis millones, se debate en la pobreza extrema. Al mismo tiempo, más de cinco millones de colombianos sufren de desnutrición. La tasa de desempleo es cercana al veinte por ciento, lo cual varía según la metodología utilizada en la investigación.

De la misma manera, el combate a la corrupción y la “reforma política” son dos desafíos que debe resolver el nuevo mandatario que resulte electo mañana, según la percepción de los medios de comunicación locales.

En todo caso, es una hora crucial para que una de las naciones más ricas en biodiversidad del planeta, el país donde se produce el mejor café del mundo, la bella tierra de la Amazonia y de la Sierra Nevada, los páramos y la Cordillera Andina, la selva y la costa tropical; la nación del vallenato y del realismo mágico, salga por fin del oscuro laberinto en que se encuentra.

(*) Periodista de LA PRENSA y estudiante de la Maestría de Estudios Latinoamericanos de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá, Colombia.  

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