La popular actriz de televisión Michelle Vieth contrajo matrimonio con el también actor Héctor Soberón. La pareja se conoció durante la filmación de la telenovela Mi pequeña traviesa. En una entrevista concedida a la Revista Cristina los esposos revelaron detalles íntimos de esta celebración y sus planes futuros
El compromiso no pudo ser más romántico… Subieron hasta el tope de una cascada y ante la hermosa vista del Valle de Bravo, Héctor Soberón le entregó un anillo de compromiso a Michelle Vieth, y le pidió que fuera su esposa.
“Vaya qué sorpresa me dio, la más grande de todas. Estoy cien por ciento segura de que él es el hombre con quien quiero pasar el resto de mi vida. Ser la señora Soberón me tiene muy ilusionada”, comenta la joven actriz.
La boda de sus sueños la celebraron el pasado mes de abril, y nosotros los pillamos justo antes de partir a su secreta luna de miel, el algún rinconcito romántico del mundo.
No hay duda alguna que esta linda pareja está súper enamorada. Y es que Héctor consiente a su “gorda”, como cariñosamente llama a Michelle, a punta de sorpresas. “De la nada me sale con sus detalles… un día me raptó y me llevó a Chicago para visitar a mi mamá, que no veía hacía seis meses”, recuerda Laura, como la conocimos en la telenovela Amigas y rivales.
Fue durante la larga grabación de esa novela que Héctor demostró entenderla y lidiar con la falta de tiempo para verse, ya que él también estaba grabando la novela como en el cine. “Una noche se apareció al foro a las tres de la mañana con un peluche. No sé de dónde lo sacó con tal de que no estuviera estresada. Y a cada rato se aparecía con los refrescos que me gustan”.
Pero Michelle no se queda atrás. “Ella me consiente muchísimo y eso que yo no soy tan fácil de consentir ¡eh! Le encanta cocinar y me prepara un pie de limón y unos muffins deliciosos”, dice el actor de 37 años.
Entre consejos y apapachos
Y hablando de edades, a esta pareja nunca le ha interesado la diferencia de 15 años que existe entre ellos. “Nunca se es muy joven para ser madura y nunca se es muy madura para ser una niña. Michelle juega y se divierte como una niña, pero cuando tiene que tomar decisiones maduras, las toma como toda una mujer. Tiene que haber un término medio. En el momento en que dejemos de llevar al niño que tenemos adentro, la relación ya no servirá”, explica el actor, que se enamoró de esta chica de ojos verdes cuando grabaron juntos “Mi pequeña traviesa”, hace cuatro años.
“No sé si es por su edad, pero él me encanta. Siempre nos estamos dando consejos y apapachándonos”, añade la artista, quien ha hecho la diferencia con otras actrices mexicanas casándose a los 22 años. “No creo eso de que estoy joven para casarme. Mi abuela lleva 40 años de matrimonio, se casó a los 21 y mi mamá a los 20. La verdad es que yo empecé a trabajar desde muy pequeña y eso te da madurez emocional. Estoy consciente de todo lo que viene en el paquete de ser marido y mujer”.
Desde muy pequeña, Michelle aprendió a tejer, a bordar y a cocinar, así que ser ama de casa no la tomará por sorpresa. “A mí me tocó arreglar y decorar la casa, él se encargó del salón de juegos y de la televisión. Ya sabes que los hombres siempre se encargan de todo lo que tenga que ver con enseres eléctricos”, comenta con tremendas ganas de estrenar su nuevo hogar en México.
Mujer y esposa
“Ya realicé mi sueño profesional porque llevo cuatro novelas con el papel protagónico. Ahorita lo que está en mi mente es mi realización como mujer y atender a mi marido. No niego que quiera hacer más cosas en la televisión y en el cine, pero ahorita me toca mi ciclo de mujer”.
Una etapa que incluye convertirse en madre más adelante y tener tres hijos. Algo que se le hará poco difícil con la experiencia que tiene con sus dos hermanitos. “Cuidar cuatro chavitos y ayudar a mi mamá desde chiquita en todo no fue nada fácil”, sonríe con su típica dulzura.
Aunque todo parece ser color de rosa en esta relación, Héctor confiesa que han vivido algunas diferencias. “Como cualquier hijo de vecino hemos tenido altos y bajos, pero la clave está en mantener el respeto y amarse. La única diferencia que hace el matrimonio es un papelito que dice ante los ojos de los demás que ya tenemos el derecho civil de vivir juntos. Y ese compromiso de amor se tomó en serio desde el día que comenzó nuestra relación”.