En letra pequeña

Fabián Medina [email protected]

MAGOS

La juez Ileana Pérez y su equipo no tienen nada que envidiarle al mago David Copperfield cuando de hacer aparecer y desaparecer cosas se trata. Nada por aquí, nada por allá… dicen las palabritas mágicas y ¡zas! aparecen los expedientes perdidos con sentencia absolutoria y todo. Es que Copperfield resultó un aprendiz a la par de ellos. ¡Cuánto talento del mundo del espectáculo se pierde en los juzgados!

LASTRE

¿Qué hacer con estos jueces? El asunto es que la sociedad ha puesto en sus manos una enorme responsabilidad. Pueden, con sus decisiones, hacer mucho bien o mucho mal. Por ejemplo, si el juez que absolvió al ingeniero leonés hace algún tiempo hubiese sido justo, varias decenas de niños no habrían sido abusados y Nicaragua no tendría que estar viviendo este triste episodio que nos revuelve el estomago todas las mañanas. Reconozcámoslo, la mayoría de los jueces actuales se han convertido en un lastre que no deja avanzar al país.

SEÑALES

Sea que le entreguen o no la visa para ingresar a Estados Unidos, el doctor Arnoldo Alemán debe entender con todas sus letras la señal que le están enviado: “¡Estás en alitas de cucaracha, papito!” Eso quiere decir que no bastan las inmunidades, ni las fidelidades partidarias, ni los túneles oscuros para moverse sin ser visto, cuando existe un entorno hostil para los corruptos.

EN DESGRACIA

Una prueba de este entorno hostil es la caída de Martín Aguado, impuesto como presidente de la Superintendencia a “troche y moche”. Se reformó la ley para ajustarla a su medida, se desoyeron las súplicas de Bolaños y el BID para que no lo eligieran, y finalmente lo forraron con inmunidad y lo colocaron en su silla. Ahora, Aguado está renunciando a su cargo. ¿Por qué? Simplemente, porque nadie más que el grupito liberal que revolotea alrededor del ex presidente Alemán lo quería en ese puesto. Y eso, a estas alturas, es insuficiente.

OBSTÁCULO

La otra cosa que debería comprender el doctor Alemán es que su permanencia en la presidencia de la Asamblea Nacional no ayuda al país, y por el contrario se ha convertido en uno de los mayores obstáculos que enfrenta el desarrollo.

¿Y LAS ARMAS?

¿Al fin, en que quedó el asunto de las armas que se fueron a Colombia? El asesinato del comisionado Munguía opacó completamente la demanda pública que existía alrededor del pasaje oscuro de nuestra Policía Nacional. Todavía nos están debiendo una explicación, porque no pueden tres mil fusiles coger camino solos hacia Colombia sin que nadie se haga responsable.

LLAMARADA DE TUSA

El problema es que Nicaragua salta de escándalo en escándalo, y lo que hoy es ocho columnas mañana nadie lo recuerda. Y, por supuesto, los implicados se quedan zorritos. Por ejemplo: ¿Alguien sabe en qué quedó el asunto del PMA y los telepuertos? ¿Hasta ahí llegó el caso del Canal Seis? O más lejos: ¿y las dietas que debía devolver Bolaños y resto de ex miembros de juntas directivas de entes estatales? Los nicas nos encendemos muy fácilmente, pero igual de fácil nos apagamos. Como la tusa, pues.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí