María Antonia López M. [email protected]
Nicaragua podría tener a finales de año en su lista de productos exportables el “ecofogón”, se trata de cocinas fabricadas con la intención de utilizar de manera racional la leña como una manera de proteger directamente los bosques.
La idea surgió con el Proyecto de Modernización del uso de la Leña y Producción Forestal “Pro-leña”, que desde 1996 tiene presencia en Nicaragua, cuya intención es promover el uso de leña para cocinar de forma racional y evitar la contaminación ambiental, así como enfermedades respiratorias.
Rogerio Miranda, director del proyecto, manifestó que cocinas similares se fabrican en otras partes de América Latina, “pero la tecnología empleada en Nicaragua es una de las mejores, al grado que a finales de año es probable que pueda iniciarse la exportación de las mismas, así como la transmisión de experiencias que desde ya ha iniciado con Honduras y Bolivia”.
Pero todo eso ha sido parte de un proceso de varios años. Por un lado, la integración de una comisión donde participan sectores e instituciones vinculados a la generación energética, quienes junto a expertos de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID), Brasil y el Banco Mundial están dispuestos a continuar un programa de colaboración.
Con los ecofogones la persona que cocina no se “ahuma” y existe la posibilidad de reducir una buena cantidad de afecciones respiratorias.
Según estudios realizados por el mismo proyecto, un 55 por ciento de los hogares nicaragüenses utilizan leña, de esos un 95 por ciento utilizan los fogones comunes.
También se estima que en un hogar se gastan entre 20 a 30 córdobas de leña en un fogón normal, mientras con el ecofogón éste se reduce en 10 a 15 córdobas. El consumo promedio familiar de madera anual es de 2.7 toneladas.
CÓMO FUNCIONA EL ECOFOGÓN
Una cocina ecológica, necesita materiales como piedra pómez la cual funciona como aislante térmico, lo cual implica un mejor aprovechamiento del calor
En las piezas exteriores las mismas son elaboradas de zinc o una mezcla de piedra pómez con cemento en forma de caja donde se coloca un tubo de barro en forma de codo, cuya función es ser receptor de la leña y canalizador de energía hacia el resto de la cocina donde no habrá fuego directo.
El interior de la cocina está elaborado de tal manera, que el humo interior mediante pequeñas entradas de oxígeno circule, provocando que la plancha de hierro que se coloca en la parte superior se caliente, eso permite que la persona que cocina pueda hacer varios alimentos al mismo tiempo.