Ariel Cajina*
La producción de leche ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años en Nicaragua a pesar de la falta de incentivos a la producción, la ausencia de políticas gubernamentales, la falta de transparencia en el mercado, la falta de infraestructura de apoyo (carreteras, electricidad, etc.), la falta de protección a la producción local y por supuesto la casi inexistente disponibilidad de financiamiento para el desarrollo de la ganadería.
Aunque el precio de la leche ha tendido a bajar en los últimos meses y la tonelada de leche en polvo entera en el mercado internacional se encuentra alrededor de los US$ 1,400.00, aún así el precio es atractivo para producir leche en Nicaragua. En estudios internacionales realizados por el GATT, se califica a Nicaragua como un país con ventajas comparativas para producir leche a bajo costo en el mercado mundial sobre todo para la producción de quesos frescos.
Como referíamos, la producción nacional de leche ha crecido notablemente, quizás ante la falta de alternativas que actualmente tienen los productores agropecuarios para sobrevivir en el campo. A pesar de todas las limitaciones (tecnológicas, comerciales, etc.) Nicaragua ha pasado a ser el principal exportador de lácteos de la región, sobrepasando a Costa Rica, alcanzando niveles de exportación de US$ 20 – US$ 30 millones por año.
La falta de alternativas en el agro ha llevado a los productores a invertir sus pocos recursos en ganado para producir leche. Sin embargo, la salida de la producción se “atora” cada vez más, lo que conlleva a que los precios caigan a niveles ridículos de C$ 3.00 – C$ 3.50 la libra de queso, como está sucediendo actualmente en las zonas ganaderas del interior de los departamentos de Boaco, Chontales, Matagalpa y resto de zonas productoras de leche del país. Por otro lado, las plantas industriales llegan cuando quieren retirar la leche a los centros de acopio, establecen normas de calidad imposibles de alcanzar por fisiología animal, por características químicas propias de la leche o establecen techos de acopio, o cualquier otra cosa a como se les viene en gana. Todo esto está sucediendo a pesar de que no se ha establecido el invierno y el golpe de leche no se ha alcanzado. A como pinta la cosa, parece que el galón de leche se le va a llegar a pagar a C$ 1.00 como hace en tiempos pasados.
Para tener una idea de lo que significa el bajo precio que los productores de leche de Nicaragua están percibiendo se hace la comparación con el país donde más barato se paga la leche al productor, influenciado de alguna forma por la crisis financiera que tienen, es Argentina. En este país el productor recibe US$ 0.15/litro (unos C$ 9.00/galón). La mayoría de los productores nicaragüenses se encuentran recibiendo la tercera parte o la mitad de esto.
Buscando cómo paliar un poco la crisis, la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac) le solicitó al gobierno incrementar los aranceles a la importación de diferentes partidas de leche al 60 por ciento para evitar la entrada de leche y así incentivar el consumo de la producción local. No obstante, después de dos semanas que el gobierno ha prometido que está firmando el decreto, éste no se pública y se continúa importando leche en polvo. Esta pequeña acción se nos dificulta en Nicaragua, mientras otros gobiernos están siendo más agresivos en proteger su producción local de leche; como el caso de USA que está incrementando el subsidio a 32,000 toneladas de leche que piensan exportar anualmente para competir con países como el nuestro que tienen menores costos de producción.
Esta situación de desestímulo a la producción de leche es realmente grave y estamos dejando pasar una verdadera oportunidad para consolidar un rubro al que una gran parte de los productores agropecuarios de este país han cifrado sus esperanzas para superar la difícil situación económica que atraviesa el sector y con la cual Nicaragua tiene la oportunidad de establecer una base sólida para alcanzar la recuperación económica del país.
* Directivo de Canislac y decano de Producción Animal, UNA.