Los burros de Mozonte

Gabriel Conde [email protected] De los recuerdos de mi niñez cuando visitaba las norteñas ciudades de Somoto y Ocotal no borro de mi mente los numerosos burros y burras que pululaban por las calles de la ciudad, y especialmente en sus parques y plazas. Estos solípedos eran muy útiles para el acarreo del agua y la […]

Gabriel Conde [email protected]

De los recuerdos de mi niñez cuando visitaba las norteñas ciudades de Somoto y Ocotal no borro de mi mente los numerosos burros y burras que pululaban por las calles de la ciudad, y especialmente en sus parques y plazas. Estos solípedos eran muy útiles para el acarreo del agua y la leña. Además, normalmente marcaban las horas, pero a veces se descontrolaban dichos relojes cuando aparecía alguna burra en celo. De más está decir que el espectáculo era bochornoso y las beatas cerraban las puertas de sus casas para espiar por las hendijas de las cocinas. El burro es un animal muy “aviagrado”. Los mejores burros son los de Mozonte, de allí se escogen los que cargan al Señor Jesucristo durante la Semana Santa, en la llamada “Procesión de la burriquita”, que aún se realiza en los poblados norteños. Son de Somoto los burros y las famosas rosquillas. Son de Somoto los Mejía Godoy. También somoteño es el veterinario metido a diputado Don Pedro Joaquín Ríos Castellón, que unido a sus vecinos geográficos, los Gadea de Ocotal y don Jorge C. Quant de Estelí, forman el coro pro beatificación de los corruptos.

Vergüenza y coraje provocan las expresiones de estos señores jefeados por el veterinario metido a diputado liberal, Ríos Castellón.  

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