Los diputados

Julio Ignacio [email protected]

Al tomar posesión de su diputación regalada, y de su presidencia legislativa inmerecida, Arnoldo —la olla le dice al comal—, acusó de corrupción al Poder Judicial.

Pero lo actuado hasta ahora por la dirigencia legislativa liberal, es ejemplo de súper corrupción. Los diputados PLC defienden —a priori— a Arnoldo, sin molestarse en pasar el caso a comisión, para estudiar la desaforación, al mismo tiempo que alegan, como antecedente, sin la menor vergüenza, que ellos protegieron a Ortega con la inmunidad parlamentaria cuando éste fue acusado.

Las pruebas contra Arnoldo, que justifican su injustificado enriquecimiento, y que demuestran la corrupción de su gobierno, son tan abundantes y contundentes, que de los diputados y directivos PLC, en la Asamblea, se podría decir, que conspiran y que son encubridores de delitos contra la Nación y el Estado. La actitud de los diputados liberales, tanto en el caso de Alemán, ahora, como en el de Ortega, antes, confirma la corrupción, el trafico de influencias y el clientelismo, en ese poder del Estado, y eso amerita que analicemos con seriedad, y lleguemos a conclusiones sobre los asambleístas, preguntándonos: ¿A quién representan los diputados? ¿Quiénes se sienten representados por ellos? ¿Para quién trabajan; para el cacique que los puso de dedo en la boleta electoral o para el pueblo? ¿Quién les paga? ¿Cómo se les pide cuentas a los diputados? ¿Ante quiénes son responsables? Esas observaciones valen tanto para los del PLC como para los del FSLN.

Los hechos demuestran que el origen del “cáncer” está en el Poder Legislativo, porque PLC y sandinistas lo han convertido en templo de la impunidad y de intrigas contra el pueblo, ahí se hizo posible el pacto Alemán-Ortega, y con sus iniciativas de leyes fomentan la corrupción, trafican su influencia y manipulan la Constitución, las leyes, los reglamentos, y los nombramientos de magistrados dependen de ellos, tanto en el Poder Judicial, como en el Electoral y la Contraloría. Ejemplo de corrupción es el anteproyecto de interpretación de las leyes de la Procuraduría y de la Fiscalía, del jefe de la bancada liberal, Pedro Joaquín Ríos.

Los diputados fueron electos en cascada, y Arnoldo designado, y no representan a nadie. Todos fueron electos gracias a los votos a favor de Enrique Bolaños, en quien la ciudadanía vio, por su prestigio y calidades personales, el mejor candidato presidencial, y a él le deben su curul. Nuestros diputados no le rinden cuenta a nadie, como en países civilizados, donde son electos por distritos, y por corto período, dos años cuando más, para que respondan por sus acciones ante sus electores.

Se habla de reformar el Poder Judicial, y es justo y necesario, no solamente reformarlo, sino aumentarle el presupuesto, porque, reformas sin presupuesto será igual a nada. Pero es prioritario reformar el Poder Legislativo, la semilla de los males, y de paso el Poder Electoral, y las leyes que rigen el sistema de organización de partidos políticos y elecciones. La pregunta es: ¿Querrán los diputados depurarse a sí mismos? Yo creo que sí, si la sociedad civil presiona, pues no podemos olvidar, que las reformas del pacto Alemán-Ortega, a la Constitución y a la Ley Electoral, fueron hechas ante la vista y paciencia de una sociedad abúlica, indolente y yoquepierdista. Es imperativo integrar una comisión independiente, diferente de ellos, para la reforma del Legislativo, porque reformar el Judicial, sin reformar el Legislativo ni el Electoral, será como querer detener la podredumbre cortando sólo un dedo de una pierna engangrenada. En un horizonte no lejano, veo la necesidad de un plebiscito para que la sociedad civil exprese sus opiniones y decida la suerte de los diputados.

El autor es jurista.  

Editorial
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