Julio Ruiz Quezada
El Dr. Eliseo Núñez dijo en una entrevista publicada en LA PRENSA que no le extrañaban las actitudes tomadas por el señor Presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños, ya que éste es conservador. Antes que él, otros políticos no tan importantes, han calificado como conservador al presidente Bolaños.
Puedo asegurar que el ingeniero Enrique Bolaños Geyer, no aparece inscrito en los registros de afiliados al Partido Conservador, pero también puedo afirmar que el presidente Bolaños es un convencido demócrata (no es sinónimo de liberal) que fue un valiente luchador contra el totalitarismo sandinista, su lucha nunca fue partidaria, lo hizo desde la cúpula de la Empresa Privada (Cosep), y le costó su libertad personal, constante persecución y la confiscación de todos sus bienes y los de su familia.
Es verdad también que el ingeniero Enrique Bolaños fue precandidato a la Presidencia de la República propuesto tanto por el Partido Conservador como por el Partido Liberal para las elecciones de 1990, pero la alianza UNO eligió la candidatura de doña Violeta Barrios de Chamorro para derrotar al sandinismo.
A pesar de que el Dr. Núñez acusó de conservador al ingeniero Bolaños en forma peyorativa, debo decir que tiene razón en lo que se refiere al estilo de gobernar del actual presidente. Sólo en los gobiernos conservadores se había visto presidentes que servían al Estado y no se servían del Estado; que respetaban la Ley como lo hace don Enrique que ha demostrado que: “en mi gobierno nadie está encima de la ley”; que respeta la libre expresión del pensamiento, y en su discurso de toma de posesión hizo suyas las frases que usó el Gral. Fernando Guzmán al tomar posesión de la Presidencia de la República en 1867, cuando dijo que soportaría hasta la calumnia, pero jamás perseguiría la libertad de prensa.
No existen en la actualidad grandes diferencias ideológicas entre liberales y conservadores, pero la diferencia es palpable en la forma de gobernar. Durante todos los gobiernos liberales con la salvedad de los presidentes Schick y Madriz, se impuso la dictadura, el continuismo, la corrupción, y primó la libertad del dictador, lo que impidió que se estableciera un Estado de Derecho. Hoy que un presidente liberal pretende actuar con transparencia y honestidad, se la acusa de conservador, lo cual no va en desprestigio de don Enrique, pero confirma que su estilo no gusta a los liberales.
Para conocimiento de la juventud, refiero la anécdota que publicó Revista Conservadora en agosto de 1960 referente al presidente don Adán Cárdenas (1883-1887), quien siendo Presidente de la República y estando a punto de contraer segundas nupcias con la señorita Tula Martínez, le pidió a su amigo Francisco Alfredo Pellas, quien viajaba a Europa, que le trajera los anillos y arras matrimoniales, y a su regreso el señor Pellas visitó al Presidente y le hizo entrega de los aderezos matrimoniales, y le presentó la factura, el Gral. Cárdenas agradeció el favor, pero le dijo que había olvidado presentarle la factura de aduanas por la introducción de los artículos, el señor Pellas le contestó que como las había traído en sus bolsillos no había pagado el impuesto de introducción, e inmediatamente el Presidente mandó a uno de sus ayudantes con las alhajas para que fueran valoradas y se pagara el impuesto de introducción.
Hombres de esa honradez y transparencia son los que necesita Nicaragua para poder progresar. No importa que Enrique Bolaños siendo liberal, gobierne como conservador, lo que importa es Nicaragua.
El autor es dirigente conservador.