- Jefes castrenses afirman que se negaron a usar la fuerza contra quienes pidieron la renuncia de Chávez
AP
CARACAS.- El general rebelde Néstor González afirmó que los militares desconocieron la autoridad del presidente Hugo Chávez después que oficiales, que se oponen al uso de las armas contra civiles, desacataron las órdenes del mandatario de enviar tropas y tanques contra una masiva marcha en abril.
El sangriento desenlace de esa marcha del 11 de abril, en la que murieron decenas de personas y más fueron heridas, derivó en la salida temporal del mandatario al día siguiente. Chávez regresó al poder en medio de demandas callejeras y sublevaciones de militares aliados.
González coincidió con las declaraciones de otros generales que afirmaron que los jefes castrenses se negaron a obedecer la orden de usar la fuerza contra los civiles desarmados que pedían la renuncia del presidente.
“No podíamos permitirlo porque allí se iba a producir una masacre”, indicó el militar durante su interpelación ayer ante una comisión legislativa que investiga los hechos.
El oficial es investigado para determinar su participación en esa fallido golpe de Estado.
Los jefes castrenses tuvieron que vulnerar la “obediencia militar” en favor de “la libertad de conciencia y la primacía del derecho internacional humanitario”, insistió.
Sin embargo, en las cercanías del palacio de gobierno, 17 personas murieron ese día y otras 350 resultaron heridas, de éstas más de la mitad recibieron impactos de bala .
Chávez ha defendido su decisión de enviar tropas y tanques contra la marcha, afirmando que trataba de prevenir un baño de sangre y un golpe de Estado.
El mandatario dijo que fue necesario invocar el “Plan Ávila”, un dispositivo de defensa del Estado, porque los agentes de Policía y la Guardia Nacional se vieron superados al tratar de impedir que los manifestantes chocaran contra partidarios del gobierno. González, no obstante, aseguró que la orden fue emitida en momentos en que la marcha se desarrollaba todavía de manera “pacífica”.
Para el momento que se ordenó la salida de los tanques era “evidente y notoriamente pacífica (la marcha), las únicas armas de alta peligrosidad eran los pitos, cacerolas y banderas”, añadió.
González también acusó a Chávez de mantener una posición “pasiva” frente a la guerrilla colombiana que “penetra en territorio venezolano con el objeto de establecer campos de entrenamiento, de aliviadero”.