Osberto Jerez, el multifacético caribeño nicaragüense que recién inauguró un hotel en Masaya, además de empresario es artista.

Desde el Caribe a Masaya

Hace una semana abrió un hotel con características afrocaribeñas en la cuna del folclor mestizo del Pacífico María Antonia López M. [email protected] Todo inició desde que Osberto Jerez decidió dejar su natal Bluefields para estudiar Ingeniería Agrícola en Managua, encontró su media naranja y se radicó en Masaya, donde por mucho tiempo no logró encontrar […]

  • Hace una semana abrió un hotel con características afrocaribeñas en la cuna del
    folclor mestizo del Pacífico

María Antonia López M. [email protected]

Todo inició desde que Osberto Jerez decidió dejar su natal Bluefields para estudiar Ingeniería Agrícola en Managua, encontró su media naranja y se radicó en Masaya, donde por mucho tiempo no logró encontrar trabajo en la profesión elegida.

Para sobrevivir mientras estudiaba, Osberto, solicitó ayuda a sus padres quienes desde la Costa Atlántica le enviaban material en coral negro y carey para confeccionar artesanía e instalar el primer puesto “Souvenir El Costeño”, que fue el inicio para que lo empezaran a reconocer tanto los masaya como los extranjeros.

Ahora cuenta con cuatro establecimientos de artesanías en esa ciudad donde expone una serie de collares, aretes y pulseras elaboradas por él mismo, en uno de los stand ubicados en el Mercado Viejo de Masaya.

“Ha sido muy difícil seguir con estos proyectos, pero hay que continuar”, uno de los últimos proyectos realizados es el “Soda Hotel El Costeño”, ubicado en el Barrio San Miguel de Masaya.

Explica que este hotel nace identificando un poco la demanda que hacen los mismos turistas que le compran. Además de considerar que los costeños que llegan a Masaya no tienen un local donde puedan sentirse como en su propia casa.

Apenas hace una semana fue abierto el hotel acondicionado con nueve habitaciones, baño privado, abanico, televisión por cable y cama matrimonial, cuyo precio promocional, por tres meses, será de 10 dólares.

Aquí se puede notar una extensa barra con bancas de madera y mesas a un lado, donde la intención es degustar cócteles y los fines de semana platos típicos caribeños con especies marinas traídas directamente desde Bluefields y Corn Island.

Aunque el atractivo no termina allí, sobre las paredes penden tambores, trompetas y otros instrumentos musicales que representan la música afrocaribeña.

Otra de las ofertas que habrá en este nuevo negocio turístico, serán las noches de música interpretadas por el mismo Osberto, donde se podrán exponer grandes temas con sones de reggae, calipso y muchos más que son muy demandados.

Dado que el oficio de Jerez, no es uno solo, también se dedica a enseñar música a los estudiantes del Colegio Salesiano, con quienes es invitado año con año durante las fiestas de la ciudad, a entonar las notas del Himno Nacional.

Osberto porta una boina tejida en colores rojo, amarillo y verde, según él, por ser los tonos utilizados por sus antepasados africanos, propios de las creencias “rastafari”.

MARCAS SE IMPONEN

La creatividad de Osberto Jerez no tiene límites y hasta ha establecido un producto cuya aceptación por turistas y nacionales es muy alta

Se trata de puros con la marca Osberto Jerez, que difícilmente pueden ser falsificados según él mismo expresara

Este producto es confeccionado con hoja de tabaco producida en Nicaragua

Tiene una variedad de los mismos denominados Corona, Robusto, Churchill, entre otros, presentados en varios empaques para variar con ellos el precio

Pero también ha incluido una presentación combinada con un paquete de café gourmet producido en Matagalpa.  

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