Bancos, banqueros, políticos y prensa

La existencia de una economía moderna es inconcebible sin un sistema bancario, cuya función básica es servir de intermediario entre los depositantes ahorristas y los prestatarios, o sea, las personas que toman dinero a préstamo. Por razones de seguridad, comodidad y rentabilidad, la gente prefiere manejar su dinero en los bancos antes que bajo el colchón de la cama, y dependiendo de sus deseos de disponibilidad y de rentabilidad, lo deposita en cualquiera de los tres instrumentos financieros más conocidos: la cuenta corriente, la cuenta de ahorros, y el certificado de depósito. Simultáneamente, los bancos dan ese dinero en préstamo a personas que lo necesitan para financiar las operaciones de sus empresas, o simplemente para comprar algunos bienes y servicios.

Es fácil observar que la confianza es el fundamento básico de una actividad de intermediación como la arriba descrita. La gente lleva su dinero a los bancos porque confía en que en ellos estará bien cuidado, y porque se le facilitará la realización de una serie de transacciones de pago. Pero lo lleva, también, porque desea incrementarlo. Eso lo logra cobrándole a los bancos un interés por el uso del mismo. Los bancos sólo pueden hacer ese pago si a su vez ellos son capaces de dar ese dinero en préstamo a terceras personas y de cobrarles un interés por su uso. De ahí que los bancos —por manejar dinero que no es de ellos, sino de los depositantes— deben ser muy cautelosos a la hora de dar préstamos, y asegurarse de que existan altas probabilidades de que quien recibe el préstamo podrá pagarlo en el tiempo y forma convenidos. Así mismo, los banqueros deben tener mucho cuidado de no participar en transacciones financieras que no sean suficientemente claras.

Hay otro elemento muy importante que hay que tener presente en el negocio de intermediación financiera. Los bancos sólo pueden dar dinero en préstamo y recuperarlo a través de varios meses o de varios años, porque asumen que los ahorristas no acudirán en bloque en un determinado día a retirar todo el dinero depositado. Si eso llegara a suceder, es totalmente seguro que los bancos no tendrían en caja toda la plata disponible para regresársela a sus dueños, y el banco, en consecuencia, quebraría, y le causaría un perjuicio a sus accionistas y depositantes.

Es muy raro, sin embargo, que los depositantes decidan retirar todo su dinero de sopetón, y si alguna vez llegan a hacerlo es porque han perdido la confianza en los bancos, y porque sienten que su dinero ya no está seguro en ellos. A esa acción se le conoce como “corrida de depósitos”, y es causada por un pánico que puede estar bien fundamentado u obedecer a un simple rumor malintencionado. Es por esa razón que los medios de comunicación deben ser muy cuidadosos y prudentes con la publicación noticias que tengan que ver con los bancos, no para autocensurarse sino para verificar con cuidado lo que se publica y evitar la presentación innecesariamente escandalosa de las noticias que se refieren al Sistema Financiero.

Lamentablemente hay políticos irresponsables que, con tal de obtener algún beneficio, no les importa dar declaraciones que ponen en peligro el sistema bancario, o sea, el dinero de los ahorristas. Existen antecedentes en ese sentido, como cuando Daniel Ortega, dijo el 20 de noviembre de 2000, que la situación del Banic era explosiva, y que si él tuviera dinero en ese banco lo retiraría. Ese mismo día la gente retiró 4.8 millones de dólares más 10 millones de córdobas, acelerando así la quiebra de dicha entidad financiera.

Cualquier funcionario de banco sospechoso de haber cometido un delito debe ser procesado, pero hay que tomar en cuenta que es al funcionario al que se investiga y juzga, no al banco, cuya situación financiera puede estar solvente y en excelentes condiciones y no verse afectada por la comisión de un delito. Conviene, por consiguiente, que los medios de comunicación actúen con prudencia para no servir como caja de resonancia de políticos irresponsables, y también que los banqueros tengan cuidado de no participar en negocios dudosos que puedan motivar noticias escandalosas sobre el sistema bancario, que afecten a toda la sociedad.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí