- Calixto Vargas, scout de los Astros de Houston
Hijalmar [email protected]
De aquí a 2020 Nicaragua podría sumar unos 20 peloteros más en el béisbol de Grandes Ligas.
La cantidad seguramente sería mayor de no ser porque por lo menos en la actualidad la mentalidad entre los prospectos pinoleros es tan pobre como el mismo país donde nacieron.
Éstas son las conclusiones a las que, en torno al tema, llega el reconocido ex primera base de la Selección Nacional y hoy scout de los Astros de Houston, Calixto Vargas.
“Hemos tenido la calidad para jugar en las Grandes Ligas porque hay estatura y condición”, dice Vargas.
“Pero, en lo mental, en una conciencia determinada sobre la oportunidad que significa jugar en el béisbol profesional, en las Grandes Ligas, no estamos bien. Es más, no están conscientes ni los propios padres de familia alrededor de que en el deporte también está la superación económica”, agrega.
Aun cuando reiteró que el país se encuentra disponible para producir valores beisbolísticos, la pobreza mental sigue siendo un obstáculo.
“Y es lo que en gran medida juega un papel clave para llegar a ser un atleta de Grandes Ligas”, apunta Vargas.
“Las herramientas físicas como buen brazo, buenas manos, buen bateo y velocidad de piernas, son virtudes que solamente se valoran en un 25 por ciento a la hora de escoger a un talento, porque el resto, el 75 por ciento, tiene que ver con su capacidad psicológica, con su desarrollo mental dentro del juego, y eso nadie lo enseña”, explica.
Consideró la afición por el baloncesto de algunos atletas con estatura como otro de los impedimentos que perjudican su posible aterrizaje en el Big Show.
“No estoy en contra de que se practique otros deportes, pero específicamente en el baloncesto es más difícil llegar a la NBA que por medio del béisbol jugar en las Grandes Ligas. La gente grande se está desperdiciando en Nicaragua”, sostuvo.
Reafirmó que el material aprovechable se encuentra más que todo para fabricar lanzadores.
“Hay estatura y buenos brazos, salen buenos lanzadores, sin técnica, pero salen”. “El problema en Nicaragua es que hay gente de piernas lentas y mente desactualizada. No estamos hambrientos de oportunidades porque aparentemente no estamos necesitados. No hay aspiraciones, y eso también tiene que ver (con) que el país se ha descuidado en convertir la herencia del béisbol en una cultura”, acotó Vargas.