Parte de las y los jóvenes que están integrados a los talleres de cristalización de frutas tropicales, cuya exportación es un proyecto a corto plazo en el Centro Betania

De una vagabunda vida a un futuro promisorio

Atrás quedó la “descalabrada” vida de decenas de menores en los barrios marginales de Chinandega. Ahora, los “chavalos” tejen un futuro mejor en el Complejo Betania Carol MunguíaCORRESPONSAL/CHINANDEGAdepartamentos @laprensani.com Un silencio se dejó sentir en el aula donde se encontraban los estudiantes, y un llanto colectivo los invadió. Las historias personales de aquellos menores procedentes […]

  • Atrás quedó la “descalabrada” vida de decenas de menores en los barrios marginales de Chinandega. Ahora, los “chavalos” tejen un futuro mejor en el Complejo Betania

Carol MunguíaCORRESPONSAL/CHINANDEGAdepartamentos @laprensani.com

Un silencio se dejó sentir en el aula donde se encontraban los estudiantes, y un llanto colectivo los invadió. Las historias personales de aquellos menores procedentes de ocho barrios de la periferia de la ciudad de Chinandega, no era menos desgarradora que la de Marcos Antonio Rivera.

Marcos es uno de los 230 niños integrados en la Escuela Técnica Vocacional “Juan Carlos I”, una de las obras sociales del complejo “Betania”, que preside el padre Marco Dessy.

El menor fue aceptado por sus dotes de liderazgo y sus inclinaciones al oficio del metal.

“Yo me siento contento de estar aquí porque me siento en familia, mis padres se fueron a Costa Rica y en este lugar aprendo algo útil y estudio”, dijo emocionado.

“Queremos tener un oficio con dignidad, transmitir valores a nuestros vecinos, ser útiles a la sociedad”, dijo Ana Delys Rubio, de 16 años, integrada a los talleres de cristalización de frutas tropicales, en el complejo humanitario.

Todos los menores estudiarán del primero al tercer año de secundaria y aprenderán un oficio, sin embargo, lo más hermoso es que están conscientes de que con su trabajo se ayuda a niños y familias pobres, como las de donde ellos provienen.

SALTAN EN BUSCA DE MERCADOS

Las obras del padre Marco comienzan a dar sus frutos. Un salto de la instrucción escolar y el aprendizaje a la productividad es lo que desean alcanzar para autosostenerse.

“Es que necesitamos vender nuestros muebles, nuestros almíbares, frutas deshidratas y artesanías para continuar esta obra”, reconoció doña María Torres de Picado, responsable del área educativa del Proyecto Vocacional, donado por el Rey Juan Carlos I, de España.

El primer objetivo del proyecto es hacer de estos estudiantes multiplicadores del oficio y portadores de sentimientos positivos, porque de acuerdo con un estudio previo se les seleccionó según sus preferencias en carpintería, cristalización de frutas, costura, metal-industrial e instrucción de danza, para ser ejemplos en sus barrios.

Los primeros resultados se están generando en carpintería. La primera expoventa local fue de mucha aceptación por la calidad del tallado y novedosos diseños que elaboran los menores.

La producción formal ya inició. Aprovechando las habilidades de los estudiantes se preparan muebles de fina calidad que se comercializarán por encargo, y del subproducto de esta actividad se elaborarán artesanías en madera como repisas, retrateras, mesas y pesebres, cajas y relojes calados, expuestos también a la venta para generar fuentes de ingreso al centro.

En el taller de costura y bordado a mano se generan muñecos, tortilleras, paneras, papeleras y limpiadores, y todo hace indicar que con las máquinas industriales que se adquirieron a través de donación y la capacidad de aprendizaje de las alumnas se podrían aceptar pedidos de maquila, sostuvo Torres de Picado.

MASIFICAR LA VENTA NACIONAL E INTERNACIONALMENTE

El costo de cada niño en el centro es de aproximadamente 311 córdobas mensualmente. Esto implica los gastos de transporte, alimentación, educación y capacitación vocacional. “Debemos masificar la venta local y al menos extendernos al resto de Centroamérica”, dijo el padre Marco Dessy, al comentar que se encamina al autosostenimiento.

El religioso opina que se contempla realizar dos expoventas antes de finalizar el año. Las mismas podrían desarrollarse en un hotel de Managua donde se exhiban los trabajos de los niños que salieron de sus barrios a educarse y colaboran para que otros menores tengan algún beneficio social.

Dessy analizó que mensualmente hay que pagar instructores, material didáctico, adquirir máquinas, desarrollar tecnología y hay planes de extenderse del ciclo básico al diversificado, que únicamente se alcanzarán comercializando los productos que se elaboran en el centro.

“Siempre que pueda daré mi reconocimiento al Coro Getsemaní, que con sus viajes al exterior se ha materializado este programa, pues fue a través de los niños que las donaciones extranjeras vienen, y por eso es que hay que buscar mercados locales y nacionales para saltar a las exportaciones”, indicó.

Dessy reflexionó que vivir de la caridad es penoso. “No podemos pretender que el donante nos sostenga todo el tiempo”.

Para el presidente de la Fundación “Chinandega 2001”, los donantes son fruto de la labor del Coro, porque fueron de ciudad en ciudad presentando las necesidades de un pueblo como Chinandega y se conmueven de las necesidades de Nicaragua. Sin embargo, hay otras realidades a nivel mundial que desvían su atención, y por ello es que debemos ser ingeniosos e impulsar las ventas nacionales de los productos, indicó.

El esfuerzo está proyectado al exterior del país, pero debemos darnos a conocer en Nicaragua, dijo Dessy.

Las primeras producciones se venden a nivel de barrios, pues a los alumnos se les proporciona cinco productos semanales, que se venden localmente.

¿QUÉ ES BETANIA?

El Proyecto Betania tiene como misión intervenir eficazmente en situaciones de riesgo y abandono de niños, adolescentes y jóvenes, de sectores vulnerables en el mundo entero, rescatándolos, educándolos y atendiéndolos con el deseo de construirles un mundo mejor. Sobre la base de la justicia, igualdad y caridad.

-El terreno fue adquirido por donación de ALMESA en el Reparto Monserrat, en los alrededores de la ciudad.

-“Atendí una señal divina para atender espiritualmente a una comunidad que por su marginación no goza de atención de los servicios pastorales”, asegura el padre Marco, quien puso interés especial es construir inicialmente la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, luego se elevó la casa pastoral, el parque infantil y el Seminario Getsemaní.

-Otras obras como la Casa Santa Lucía, hogar para niños no videntes, se abrió gracias al espíritu de servicio del religioso y del grupo de voluntarios que le rodean.

-La Escuela “Aldo Dubón”, el comedor escuela “Heidi Rusnak” y el refugio Belén para adolescentes embarazadas, como el hospital “San Martín de Porres”, son anexos a estos proyectos de gran envergadura social.

-“Hay una riqueza de especialistas que se ofrecen a cooperar voluntariamente con Chinandega, y habiendo dificultades al acceso de la salud, sobre todo en los servicios de cirugía, es que no sólo se inauguró recientemente el hospital sino que estamos pensando en ampliarlo, anunció.

-El programa de ayuda se extendió a comunidades de Villanueva y Somotillo.

-La construcción de aldeas para perjudicados por el huracán Mitch, los proyectos de desarrollo agrícola en comarcas campesinas, la perforación de pozos, reforestación y la explotación de fincas para alimentación de niños, es parte de esas realidades que impulsa el padre Marco.

-Tales iniciativas mejorarían y sostendrían la seguridad alimentaria a nivel doméstico y local en los grupos vulnerables y su principal impacto es aliviar la pobreza, promocionar el autoabastecimiento, protagonizar a la mujer y proteger el medio ambiente, comentó la licenciada Sandra Carrasquilla de Baltodano, Responsable del Proyecto Agrícola de la fundación.

-Se mencionó que se ha capacitado a la población beneficiaria para que siembre hortalizas en sus patios, siembre árboles frutales y haya crianza de gallinas, producción que será comprada en “Betania” para ser utilizada como materia prima para la preparación de los almíbares y alimentación de los niños, significando que habrá reciclaje de sus esfuerzos a favor de los necesitados.  

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