Mario Fulvio Espinosa
La interrupción el pasado 23 de marzo del Congreso de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) dejó a esa institución en una situación de anormalidad que debe ser analizada con seriedad y responsabilidad por todos sus afiliados.
Conviene señalar que el fracaso del Congreso, cuyo objetivo primordial era elegir nuevas autoridades, dejó acéfala a la UPN, pues su asamblea general de miembros no pudo cumplir con ese cometido.
También es bueno aclarar que ni la Comisión Electoral, cuyas funciones terminaron al fracasar el congreso, ni el Tribunal de Ética de la UPN, pueden arrogarse facultades que no tienen, como son, designar autoridades superiores y determinar sus períodos de mando.
Esa facultad sólo la tiene el Congreso, que al quedar inconcluso debe ser continuado para que cumpla la misión especial para la que fue convocado: elegir autoridades de la UPN.
Por estas razones, la directiva saliente que encabezó el licenciado Juan Alberto Henríquez y cuyas funciones terminaron al verificarse el congreso, quedó funcionando de hecho, ejerciendo facultades que sólo el congreso puede otorgarle, lo cual no ocurrió por razones de sobra conocidas.
Para solucionar ese problema que afecta no sólo la vida orgánica de la UPN sino también la unidad del gremio periodístico, varios miembros fundadores de esa organización, entre los que figuran los periodistas Danilo Aguirre Solís, Manuel Eugarrios Velásquez, Juan Molina Palacios, Rodolfo Tapia Molina, Wilfredo López Balladares, Orlando Salazar, Teresa Ríos, José Esteban Quezada, Olga Moraga, Alejandro Romero, Teatino Santana, Carlos García, junto con las candidatas Irma Franco y Beatriz Céspedes, se reunieron con el ex presidente de la UPN, Juan Alberto Henríquez para tomar decisiones en el ambiente de respeto y de fraterna hermandad que debe privar entre los periodistas.
Se decidió de común acuerdo celebrar una asamblea consultiva el sábado 11 de mayo a las diez de la mañana en la Casa del Periodista. De esta asamblea consultiva deberá emanar una convocatoria para continuar lo más pronto posible el congreso que quedó inconcluso, considerando que es urgente salir del limbo jurídico en que se encuentra nuestra organización.
Se delegó en los colegas Juan Alberto Henríquez y Danilo Aguirre la misión de esclarecer la situación jurídica y económica de la UPN y a los compañeros Carlos García, Rodolfo Tapia Molina y Alejandro Romero establecer la fecha y la temática de la Asamblea Consultiva y propuestas para la continuación del interrumpido congreso, que por cierto lleva el nombre del ejemplar compañero, maestro y periodista Leonel Delgado López (q.e.p.d.).
Fue positiva la actitud de Juan Alberto al señalar que abandona su intención de reelegirse, con lo cual se solucionan las posiciones encontradas que dieron al traste con la realización del congreso de marzo.
Sólo queda apelar a la responsabilidad de todos los miembros de la UPN para que abandonando el “yoquepierdismo” y tradicionales actitudes displicentes, se empapen de estos problemas y contribuyan de la mejor manera a la solución de los mismos.
El sitial honorífico que ocupan los periodistas en la conciencia y la credibilidad del pueblo nicaragüense así lo exige. Demos el ejemplo, ya que queramos o no somos reflejo fiel de la conducta social de la nación.
El autor es periodista.