Turbiedad en la ONU

Elida Z. Solórzano

El desarrollo de la Cumbre de la Niñez con la nueva metodología que han adoptado los países de América Latina por la cual el peso de la negociación descansa en tres voceros del Grupo de Río (GRIO, que incluye toda América Latina menos Cuba) ha resultado en un completo fracaso para la defensa de la vida y la familia.

Aunque nuestros pueblos no lo saben, nuestros gobiernos elegidos por el voto popular de cada uno de nuestros países han decidido confiar las negociaciones durante la celebración de la Sesión Especial de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para reafirmar la Declaración Mundial y Plan de Acción de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y la Convención sobre los Derechos del Niño de 1990, a los delegados de Costa Rica, Perú y Chile. Estas negociaciones son llevadas detrás de puertas cerradas sin la presencia de nuestros delegados que dejan todo en manos de esos tres representantes.

Desgraciadamente, los tres negociadores son reconocidos por su actuación nociva en Beijing + 5 en 2000, donde apoyaron todo el lenguaje de aborto y estuvieron contra todo lo que fortalece a la familia, la autoridad de los padres de familia sobre la educación de sus hijos, la soberanía nacional, la religión y la identidad cultural. Es lamentable que nuestros países cambian de gobierno y pierden la “historia institucional” de negociaciones pasadas en estas grandes conferencias de la ONU. Las consecuencias en este caso han sido catastróficas.

Hasta el momento, dichos países se han negado a defender la vida, quitando lenguaje que incluye aborto. Nicaragua mandó una carta donde se desasociaba de GRIO, en este punto, y Honduras lo hizo verbalmente, nuestros países están perdiendo lenguaje que fortalece la soberanía, la familia, la autoridad de los padres y nuestra identidad cultural.

Es importante que sepan nuestros pueblos lo que está sucediendo en este foro y hagan protestas de inmediato a sus gobiernos por ponerse en manos de malos negociadores, confiando plenamente nuestros valores e identidades culturales, nuestras legislaciones y soberanía a personas inescrupulosas.

Como nunca, también las negociaciones han carecido de transparencia.

Mientras se llevan a cabo eventos tipo espectáculos, lo verdaderamente importante se lleva a cabo en edificios fuera de la ONU y bajo circunstancias muy poco transparentes. Esta vez ni siquiera se usó el sistema de power point que se ha usado en otras conferencias para mostrar el avance del texto que se va construyendo de manera que todos podamos ver los cambios que en él están sucediendo.

¿Hasta cuándo nuestros pueblos tendrán que seguir soportando la instrumentalización que se hace de una organización que supuestamente defiende la soberanía de los pueblos como lo dice la Carta de las Naciones Unidas, para promover una agenda contra la soberanía nacional, la vida, la familia, la religión y la identidad cultural de los pueblos?

La autora es socióloga.  

Editorial
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