Carlos Centeno [email protected]
He visto con furia y frustración los cheques cambiados sin anotar el número de cédula, nombre y dirección de quien lo cambió, que se mencionaron en el caso de los checazos de Enitel. No ocurre lo mismo cuando los jubilados llegan a cambiar su cheque: no se los cambian si no presentan su cédula.
Si en ese caso la cajera lo cambió sin autorización debe ir a la cárcel, y si lo cambió autorizada por un superior ella queda libre y el que autorizó debe ir a la cárcel.
Esto es una muestra de cómo las influencias y amiguismos nos tienen más pobres a unos y más ricos a otros.