Gael García Bernal: Empapado de la vida

A Gael García Bernal le encanta actuar y se le nota. Pero esa pasión no siempre estuvo a flor de piel. A los 12 años, García Bernal actuó en la telenovela mexicana “El abuelo y yo”, pero al concluir ésta se alejó de las cámaras por años. “La hice por divertirme, no por amor al […]

A Gael García Bernal le encanta actuar y se le nota. Pero esa pasión no siempre estuvo a flor de piel. A los 12 años, García Bernal actuó en la telenovela mexicana “El abuelo y yo”, pero al concluir ésta se alejó de las cámaras por años. “La hice por divertirme, no por amor al arte, y me la pasé genial, la pasé muy, muy bien”, recuerda García Bernal de la serie. “La dejé de hacer porque quería crecer como un niño normal, quería seguir jugando”.

Afortunadamente, hoy en día García Bernal ha decidido seguir jugando y creciendo frente a las cámaras y en su vida privada. Con cintas como “Amores perros” e “Y tu mamá también” (que se estrena esta primavera en Estados Unidos) en su cajita de tesoros profesionales, el multifacético actor de 23 años dice que el papel que él está interpretando en su vida es el de una “esponja humana”.

“Estoy experimentando con la vida”, dice desde Londres, donde recientemente concluyó sus estudios en la prestigiosa Escuela Central de Vocalización y Drama. “De alguna manera estoy tratando de sacarle provecho a cada instante en que no estoy trabajando”.

Éstos han sido pocos en los últimos años, en los cuales García Bernal se la ha pasado viajando y filmando en México (“Amores perros”, “Y tu mamá también”, “Fidel”, “El padre Amaro”), Estados Unidos (“I’m With Lucy”), República Dominicana (“Dreaming of Julia”), Argentina (“Vidas privadas”), España (“Sin noticias de Dios”) e Inglaterra, donde comenzará a filmar una nueva película en abril.

“Gael está empapándose de la vida”, dice Alfonso Cuarón, director de “Y tu mamá…”. “Lo bello es que está consciente de ello y ha decidido jugar con eso: a entrarle al juego que es la vida, un juego que está disfrutando muchísimo”.

Parte del disfrute, cuando no está frente a una cámara, está en pasarla con sus amigos, ir al cine y a comer, leer y andar “por allí”, señala García Bernal, a quien le apasiona todo lo que tenga que ver con el Che Guevara, papel que interpretó en “Fidel” (“Showtime”).

“Soy muy promiscuo porque leo, veo y hago de todo. Me gusta perderme noches enteras por allí. Me gusta salir. Me gusta mi novia. He aprendido siempre a pasármela bien. Me siento muy orgulloso de eso”.

Sobre la novia —aunque admite que es mexicana— no entra en detalles, pero sí de rodar y “Tu mamá…”, en México, donde él palpa que existe un nuevo entusiasmo por producir cine de calidad.

“Tuvimos mucho tiempo en México que a la gente la trataban como estúpida”, dice. “Los productores, el gobierno nos trataban como si fuéramos imbéciles. Creo que eso no es justo y ya estamos hartos”.

Quizás por eso es que García Bernal insiste que jamás dejará de hacer películas en español a pesar de que domina el inglés, y de hecho lo habla con un indiscutible acento británico, producto de su educación en México y Londres.

“No hago cine para emigrar, para que me lleve a otros lados”, recalca el joven actor. “Veo lo que hago más como una necesidad imperiosa de contar las cosas que no han sido contadas. Y creo que en Latinoamérica tenemos un terreno virgen. Tengo una necesidad de contar las cosas nuestras, de contarlas con honestidad”.

García Bernal “se ha empeñado mucho en estar donde está”, dice su amigo, el actor Diego Luna, uno de los tres protagonistas en “Y tu mamá…”, una cinta sobre un viaje de amigos a una ficticia playa azteca con fuertes escenas de sexo, algunas con tonos homoeróticos.

“Más allá de que sea mi cuate, uno como actor tiene que reconocer cuando un actor es bueno”.

Indicios los dio desde chiquito, dice su padre, el director y actor José Ángel García. “Fue inevitable que llegara a hacer lo que está haciendo”, comenta.

De chico, su madre, la actriz Patricia Bernal sólo le permitía actuar en “cosas muy pequeñitas para que no estuviera expuesto sin aprender antes”, asegura. Sus padres le inculcaron de niño “que todo era posible, de alguna manera”, recuerda él.

Nacido en Guadalajara y educado en una escuela británica en la capital mexicana, el mayor de cuatro hermanos creció estudiando, escribiendo guiones, haciendo cortometrajes, practicando fotografía y jugando fútbol.

“Teníamos un equipo de fútbol que era bastante malo”, recuerda el actor Andrés Almeida. Los juegos dieron paso a las novias, las fiestas (donde García Bernal bailaba y aún baila salsa como un trompo), viajes, Londres y su actual vida de gitano, viviendo donde le toque trabajar.

“La labor del actor es ésa, andar de un lado para otro y confiar en sus instintos aventureros”, acota.

Los suyos le dicen que además de una carrera frente a las cámaras, le espera una detrás. “Me gustaría dirigir. Me encantaría producir”, apunta.

“También quiero ser un actor viejito y ser un bailarín aunque sea con bastón”. Para García Bernal no hay imposibles, dice su madre. “Espero que siga adelante, que se mantenga”, agrega.

“Tiene el talento, las ganas y energías y todo para llegar hasta donde quiera llegar. Tiene algo especial”.

DANIELA TORRES EN MÉXICO

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