Elecciones regionales en la RAAN: ¿Alianzas, pacto o Autonomía?

Pablo Rolando Jarquín Quiroz

Las elecciones regionales 2002 de la región Autónoma Atlántico Norte, desde antes del inicio de la campaña electoral, presentaron vicios políticos, desde la escogencia de los candidatos, donde los partidos nacionales (PLC y FSLN) hicieron uso de la “dedocracia” para nombrar a sus representantes, obviando resultados de asambleas y consultas populares, teniendo hasta el binomio candidato-funcionario CEM.

Después, el atraso en el reembolso de los gastos de la elección nacional para Yátama, desembocó en manifestaciones públicas en Bilwi y perjudicó la campaña electoral de esta organización política regional.

El antagonismo entre magistrados liberales y sandinistas del CSE, acrecentado aún más en la fase final de la campaña, cuando hasta los miembros de las JRV, el propio día de la votación, tenían dudas, sobre la aplicación de las Actas de Promesa de Ley (APL). Todo esto sirvió de contribución gratuita para el ya eterno ganador: el abstencionismo.

Al no lograr ninguno de los partidos mayoría relevante de concejales, la elección tanto de gobernador como de directiva del Consejo Regional, tiene que existir una alianza o negociación, la cual presenta tres escenarios posibles: PLC-Yátama: se puede considerar, teóricamente, que esta “alianza” representa la mejor alternativa para los destinos de la región. El PLC, como partido de gobierno central, Yátama, como máximo representante regional, sumado a esto los compromisos asumidos el 22 de octubre de 2001, diecinueve en total, por el entonces candidato presidencial Ing. Enrique Bolaños, y Yátama ante una asamblea regional de comunidades indígenas en Bilwi, Puerto Cabezas. Fortalecido aún más, por tener el PLC mayoría de diputados en la Asamblea Nacional.

Para la parte regional, lo negativo puede ser el considerar que el actual diputado, Dr. Arnoldo Alemán, como líder del PLC, pueda seguir influyendo en todas las operaciones del Consejo entrante, como lo hizo desde la Presidencia del país, donde por intereses partidarios políticos no se impulsaron proyectos relevantes en los municipios de la RAAN, sólo la construcción de dos imponentes edificios en Bilwi y otros necesarios como el agua potable, se consideraron de menor importancia, mucho menos, la creación de una nueva Ley de Autonomía o la reglamentación de la actual, que fue aprobada por los dos consejos RAAN y RAAS en pleno.

FSLN-Yátama: simplemente para los pobladores es la de menos proyección para la región, ya que Yátama necesita tener como contraparte un partido de carácter nacional, pero que tenga en el tapete perspectivas generales para el desarrollo de la región, y es claro que el FSLN no cuenta con la suficiente capacidad ni ejecutiva ni legislativa para este propósito.

La consolidación de esta negociación sólo es factible si Yátama considera que el Frente sería el mejor garante del respeto de los acuerdos logrados.

PLC-FSLN: ninguno de los simpatizantes votantes de los dos partidos miran con buenos ojos esta unión. Aunque de darse, solamente sería seguir refrendando en la región lo que ya se conoce como “Pacto” a nivel nacional.

La opción también radica en marginar a Yátama del poder de dirección regional y que éste siga siendo una opción más fuerte en la política regional. Recordando que Yátama logró once concejales regionales, quedándose a la orilla, por poco margen de votos, de conseguir otros dos escaños. Merece mención especial el dar a conocer opiniones vertidas por algunos ciudadanos, en el sentido de que en las elecciones regionales participen solamente los partidos regionales, aunque los integrantes de éstos simpaticen con ideologías de partidos nacionales.

Para concluir, invito a la reflexión a los concejales electos, que en las decisiones tomadas en la elección de cargos directivos regionales, prevalezca la opinión personal y la de sus simpatizantes, y no la de los líderes nacionales, ya que está en juego su permanencia en el quehacer político y el desarrollo global de nuestra querida Costa Caribe de Nicaragua.

El autor es ingeniero agrónomo y disidente liberal.  

Editorial
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