Luis B. Montoya
Contra todos los pronósticos de personas con mentes ligeras, se pensó que a la señora juez, Juana Méndez, le iba a temblar el pulso a la hora de fulminar con auto de segura y formal prisión a Byron Rodolfo Jerez Solís y Cía., que amparados en sus investiduras de funcionarios públicos usurparon lo que es del pueblo y Gobierno de Nicaragua de manera atroz e inmisericorde.
En la historia de nuestro país jamás se había dado una sentencia tan histórica; es parte de la política sanitaria de nuestro actual Presidente, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, quien ya ha dado inicio a lo que él bien ha hecho en llamar la “Nueva Era”.
La alegría de los nicaragüenses dentro y fuera de la nación se ha manifestado inusualmente por la trascendencia y el final feliz a la que llegó una sentencia de culpabilidad. No porque nos guste alegrarnos del mal ajeno ni porque tengamos espíritu vengativo, sino porque sabés que en su momento el pueblo sufrido y explotado de Nicaragua tendrá los réditos merecidos, nuestra gente humilde será la más beneficiada.
Nicaragua está dignamente representada por esas valientes mujeres, como la señora juez Méndez y la señora juez Gertrudis Arias, y dando muy merecidos créditos al Sr. Procurador, Dr. Alberto Novoa Espinoza. Éstos son los funcionarios públicos que Nicaragua necesita.