Los magistrados sandinistas del Consejo Supremo Electoral han solicitado a la Contraloría General de la República, investigar el origen y uso de los fondos que usó el oficialista Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en la campaña electoral del año pasado.
La demanda de dichos magistrados se basa en la revelación que hizo un periódico alemancista, de que en la reunión que sostuvo el Presidente Enrique Bolaños con Arnoldo Alemán y otros directivos del PLC, el viernes 26 de abril recién pasado, estos últimos utilizaron un documento en el que se dice que los recursos del Estado que se perdieron en el gobierno pasado por la supuesta corrupción que está persiguiendo el actual gobierno, habrían servido para financiar la campaña electoral del partido, y por lo tanto del mismo Bolaños.
Específicamente, en el documento, que fue dado a conocer por publicaciones afines al PLC se dice entre otras cosas que “mucho de lo que se percibe como corrupción son acciones cuyo fin era movilizar financiamiento para cubrir los costosos gastos políticos que, entre otras cosas, lo llevaron a usted (a Bolaños) al poder”.
La intención de esa insólita autoconfesión de corrupción es evidente. Sin dudas que con ella se pretendía ensuciar la imagen del Presidente Bolaños en los precisos momentos en que éste se encuentra liderando una lucha frontal contra el flagelo de la corrupción. Además, el documento fue filtrado el mismo día en el que debía brindar su declaración ante el juez el ex director de la general de ingresos, Byron Jerez, quien está procesado por el más sonado caso de corrupción en el gobierno anterior, y por lo cual puede suponerse también que con la publicación se pretendía distraer la atención de la noticia que ha venido ocupando la atención de la ciudadanía en los últimos días.
Lo cierto, sin embargo, es que ninguno de esos dos implícitos propósitos han sido alcanzados hasta el momento, y no es fácil ni seguro que los puedan alcanzar.
Pero del contenido de ese documento que ha motivado otro escándalo político y la denuncia de los magistrados electorales sandinistas ante la Contraloría General de la República, se desprende, además, una abierta amenaza al presidente Bolaños que puede traducirse de la siguiente manera: o detiene de inmediato su lucha contra la corrupción, o el Partido Liberal Constitucionalista le retira su apoyo. “Tiene que parar el hostigamiento que tanto daño le está haciendo al país”, dice en una de sus partes, y de inmediato agrega: “La política de circo ya está cansando”, para casi al final decir: “Don Enrique, usted escoja. Logre sus objetivos con el respaldo de su partido, o siga con su campaña contra el PLC y hunda a la nación…”. Y para demostrarlo, Alemán ordenó a la mayoría de los diputados del PLC que fueron invitados por Bolaños a una cena política en la noche del jueves 2 de mayo, que no asistieran, para demostrar así su rechazo a la política anticorrupción que está implementando el primer mandatario de la nación.
Los dirigentes del PLC no parecen darse cuenta de que el futuro político de su partido esta supeditado, al menos en el corto y mediano plazo, al éxito que obtenga el presidente Bolaños en su gestión de gobierno. Es decir, que si el presidente Bolaños hace un buen gobierno, el PLC tiene posibilidades de continuar en el poder en el próximo período de gobierno, pero si no tiene éxito, probablemente el liberalismo quede fuera del poder.
No es posible que la mayoría liberal no entienda algo tan elemental como eso, por lo que es posible estar seguros de que el documento referido no puede ser más que obra de unos pocos subordinados a Alemán a quienes les aterroriza una renovación moral en las filas de su partido. Además, el contenido del susodicho documento pretende demostrar una fortaleza del grupo de Alemán que es, para fines prácticos, inexistente.
Se espera que muy pronto el doctor Alemán deje la presidencia de la Asamblea Nacional que ocupa indebidamente. Y ojalá que los liberales no desaprovechen ese suceso para limpiar la imagen de su partido que innecesaria y estúpidamente fue ensuciada, todavía más, por los que redactaron el “documento de reflexión”.