- Israel suspendió el confinamiento la noche del
miércoles
Beatrice Khadige
RAMALA, Cisjordania/AFP.-El presidente palestino Yasser Arafat salió ayer por primera vez al aire libre, tras pasar 34 días encerrado en su cuartel general de Ramala (Cisjordania).
Su primera aparición en las escaleras del edificio de la Mukataa, situado en las alturas de la ciudad, en una mañana soleada, provocó el júbilo de los cerca de 200 partidarios suyos que lo esperaban desde el amanecer.
A la “V” de la victoria, el público respondió “¡Moriremos por ti Abú Ammar!”, el nombre de guerra del presidente palestino.
Delgado, con el rostro visiblemente cansado por noches enteras pasadas sin dormir, Arafat fue a visitar primero a los heridos de la Mukataa, trasladados de noche al hospital, tras la salida de los últimos tanques israelíes.
Fue un gesto simbólico tras esos días pasados juntos bajo la amenaza de los cañones y de los soldados de elite israelíes. No hizo declaraciones a los periodistas que lo seguían en el hospital, pero sí sonrió a las enfermeras que cantaban canciones revolucionarias.
Su segundo gesto fue cruzar la calle para recogerse ante la fosa común construida precipitadamente por el personal del hospital para enterrar, por falta de lugar en la morgue, los cadáveres de una decena de víctimas de la ofensiva israelí.
Pese a estos gestos, las aclamaciones de la multitud en las calles del centro dañadas por los disparos tienen una amarga resonancia. “¿Qué ganamos durante estas semanas de guerra? ¿Dónde está ese Estado tan prometido por nuestros dirigentes? Hoy, tenemos que reconstruirlo todo sin los que se convirtieron en “mártires” (víctimas de Israel) y el odio se ha apoderado de nuestros corazones”, subrayó Salma, una estudiante de la universidad de Bir Zeit.
Acompañado por sus escoltas, el viejo líder palestino tiene dificultades para avanzar por las calles repletas de gente. Un apretón de manos por aquí, una mirada por allá, y Arafat se lleva las manos a la cabeza frente a los edificios destruidos.