Libertad de prensa ¡a cualquier costo!

Mustafá Alí Albuquerque—

“Matar a un hombre significa destruir una creatura dotada de entendimiento; pero censurar a buen libro significa destruir el entendimiento”.

Así escenificó el poeta inglés; John Milton en 1644, la censura y persecución en contra de periodistas y libres pensadores, ajenos a la casta feudo-clerical, dado que la censura existió antes de la aparición de la imprenta de Johannes Gutemberg (siglo XV).

Luego del derrocamiento de los Estuardo de Inglaterra (1965), y gracias al respaldo de algunos sectores de la nueva burguesía antifeudal, se abolió la censura contra los medios, convirtiéndose en el primer país en tomar dicha medida, permitiendo la aparición del primer periódico semanal, definido desde el punto de vista ideológico-político (1622).

Las enmiendas propuestas por James Madison, la aprobación y ratificación de 12 de las 15 propuestas el 15-12-1791, mediante “La declaración de derechos de Virginia”, concede el derecho a la libertad de expresión, convirtiendo a EE.UU. en el segundo país a sumarse a la lista libertaria.

Luego de la gran Revolución Francesa (1789) este país reconoce el derecho a la libre expresión, ratificada en la “Declaración de los Derechos Humanos y ciudadanos”. Lo que permitió en 1611 un intento por publicar el “Mercure Francais” en forma de boletín comercial de edición anual, cuyo objeto era definir información comercial y hasta política.

Privilegio que en 1631 a la “Gazette”, medio dirigido por alguien desligado a los prejuicios del clero, actitud insuficiente para separar la política del absolutismo de la Francia Feudal.

La vanguardia de literatos alemanes batalló para conquistar el derecho de libre pensamiento, Heinrich Heine, Ludwing Borne, pioneros que lograron tal privilegio por un año (1848-1849).

La aparición del canciller Adolf Hittler (1933) crea una de las más crueles persecuciones a editores y periodistas después del incendio del Reichstad. En el recién pasado siglo XX Alemania Oriental (RDA), efectuó persecución, restricciones y control total de medios, con el fin de difundir los fundamentos del SED e ideologizar a la población hasta octubre de 1989, tras la caída del “Muro de Berlín”.

Desde 1962 hasta 2001 Nicaragua no ha sido ajena a tales prejuicios:

— 10 de enero de 1978. Asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director del Diario LA PRENSA.

— 1980–1989. Encarcelamiento de periodistas, cierre de medios no afines a la propagandización pro-soviética, encabezado por el sandinismo.

— 1996–2001. Represión fiscal, retiro de publicidad a medios no afines a las políticas del sub-liberalismo criollo.

El autor es escritor  

Editorial
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