P. René Grimaldi
Leí con atención el artículo titulado “Cruz y espada”, que apareció en la p. 13A de LA PRENSA, por lo que me permito aportarle los siguientes datos, por si no los conocen.
La denominación de la única Iglesia fundada por Jesucristo como “Católica” es muy antigua, pues ya se encuentran indicios de dicho nombre incluso en el siglo I.
Por ejemplo, San Ignacio de Antioquia (+107), sucesor de San Pedro como Obispo en dicha ciudad, escribió a los cristianos de la comunidad de Esmirna lo siguiente, hacia el año 106, cuando iba camino al martirio en Roma: “…donde está Jesucristo, allí está la Iglesia Católica” (A los Esmirniotas, VIII, 2).
También en la carta que los cristianos de Esmirna redactaron hacia el año 156 a la comunidad de Filomelium, con el propósito de describir la pasión de su obispo, San Policarpo de Esmirna (75-155 d.C.), aparece de nuevo el nombre de católica: “La Iglesia de Dios que peregrina en Esmirna a la Iglesia de Dios que peregrina en Filomelio y a todas las comunidades de la Iglesia santa y católica” (Martirio de Policarpo, Proemio). Ésta es la primera obra cristiana dedicada a describir la pasión de un mártir, y la primera en usar ese título para designar a un cristiano muerto por la fe.
En general, puede decirse que a la Iglesia se le comenzó a llamar “católica” (que significa: “universal” o “según la totalidad = kata holos, en griego), para diferenciarla de los grupos de cristianos heréticos que ya no enseñaban la totalidad del mensaje de Cristo o que tenían un carácter localista o racial.