Dos imágenes muy distintas

Una encuesta efectuada por la firma Cid-Gallup entre el 9 y el 15 del presente mes, reveló en forma dramática la enorme diferencia de opinión que tiene la población entre dos conocidos personajes de la política nacional: Enrique Bolaños y Arnoldo Alemán. Mientras el Presidente Bolaños cuenta con una opinión favorable del 85 por ciento y una desfavorable de tan sólo un 8 por ciento, el diputado Alemán cuenta con una opinión favorable del 18 por ciento, contra una descomunal opinión desfavorable del 72 por ciento. (Ni siquiera Daniel Ortega, salió tan mal parado en esa última medición de la percepción popular, porque, de acuerdo a la misma encuesta, el líder sandinista tiene un 36 por ciento de opinión favorable y el 50 por ciento de los consultados lo desfavorece).

Esta diferencia de percepción de la ciudadanía es muy relevante por cuanto reafirma el voto de confianza otorgado a Bolaños en las elecciones del año pasado, e implícitamente rechaza las pretensiones continuistas de Alemán. Dicho con otras palabras, la mayoría de los nicaragüenses se suscriben a la voluntad de cambio y de transparencia en la administración pública que está tratando de impulsar el Presidente Bolaños, y se opone a la corrupción y abuso de poder que caracterizó a la administración de Alemán. Y podemos inferir, sin temor a equivocarnos, que esa misma diferencia de percepción existe también entre la comunidad internacional.

Pero hay otra inferencia que puede hacerse también basándonos en la alta opinión favorable del presidente Bolaños y en la alta opinión desfavorable de Alemán, y es que los partidarios liberales favorecen al primero y rechazan al segundo. En efecto, la encuesta reveló que un 38 por ciento favorece o pertenece al Partido Liberal, un 33 por ciento a ningún partido, y un 26 por ciento al Frente Sandinista. Esos resultados son consistentes con los de opinión mencionados, pudiendo incluso decirse que hay sandinistas que ven con simpatía al presidente Bolaños. Alemán ha pretendido en ocasiones hacer creer, a través de manifestaciones prefabricadas, que cuenta con el apoyo de las bases liberales, pero es obvio que eso no es así.

El espaldarazo popular a Bolaños pone a éste en una posición muy favorable para continuar la lucha contra la corrupción y para empujar el saneamiento de las instituciones que fueron dañadas por el pacto entre Alemán y Ortega. Faltan dos meses para sustituir a 5 magistrados de la Corte Suprema de Justicia que, como es sabido, se amplió en el número de sus integrantes para acomodar a nuevos magistrados que, como producto del pacto, fueron seleccionados bajo criterios estrictamente partidistas. Aunque el Poder Legislativo es el que nombra a los magistrados, el Presidente de la Republica tiene también la facultad de proponerlos.

Al respecto, la comisión presidencial para proponer una reforma judicial ha determinado que es primordial comenzar a nombrar magistrados probos y competentes que contrarresten el sesgo partidista que desnaturaliza la administración de justicia. Sobre esta base el presidente Bolaños podrá proponer a personas con esas cualidades, que las hay en Nicaragua a pesar de que los corruptos y los partidistas dicen lo contrario.

El fuerte apoyo ciudadano al presidente debe facilitarle, además, el respaldo legislativo de la Asamblea Nacional, pues resultaría a todas luces aberrante que la persona que fue electa por una vasta mayoría de la ciudadanía, y que tiene ahora un respaldo mayor que cuando fue elegida, sea interferida por la voluntad caprichosa de una persona que no fue elegida popularmente y es ampliamente rechazada por los ciudadanos.

Actualmente flota en el ambiente un aire de esperanza al sentirse que se están dejando atrás las prácticas corruptas de gobierno y que el país se enrumba en una senda de transparencia que le permitirá recuperarse también económicamente. El mundo desarrollado está apenas saliendo de una fuerte recesión económica que se acentuó después de los ataques terroristas de septiembre pasado. La falta de empleos sigue siendo el principal problema de Nicaragua. La imagen y la actuación del Presidente Bolaños pueden y deben contribuir a la reactivación económica del país, en tanto que la imagen de Alemán actúa como un freno. Esperemos, sin embargo, que no sea por mucho tiempo más.  

Editorial
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