Caracterizar a la nueva camada de escritores jóvenes nicaragüenses es como tratar de definir la verdadera cara de la Centroamérica contemporánea: difícil. Y es que esta nueva generación es diversa, cambiante e influenciada por el contexto social, económico y cibernético del nuevo milenio.
Era un 22 de septiembre del año 2000. La noche estaba cayendo sobre las instalaciones de la Universidad Católica de Nicaragua y un grupo de jóvenes escritores reunidos en un salón de clases cualquiera, esperaba ansiosamente el debut de un poeta. Él se acercó temeroso, no sabía cómo actuar, pero sí estaba seguro de que su mayor deseo era crear un vínculo entre esas personas y su poesía. No tardó más. Ezequiel D’León mostró sus diez poemas agrupados en un libro al que tituló “Trasgo”. Sus ojos verdes lucían más brillantes que nunca y su corazón latía a mil por hora.
D’León es un joven escritor de 19 años, estudiante de la carrera de Derecho de la UNICA. Ha publicado varios poemas en la revista literaria “400 Elefantes” de donde es miembro de la junta directiva y “Trasgo”, su primer libro, significó el inicio de los sueños que ahora no quiere terminar.
En esta producción, Ezequiel realiza una fuerte crítica a los poetas. “Estoy harto del horror a la Literatura repitiéndose en sueños con el azar especular de la ceguera que no deja escapar a la poesía del poema, de la forma, de los versos que son barrotes de su cárcel”.
Ezequiel forma parte de la nueva ola de escritores nicaragüenses quienes, en cierta forma, han sido seducidos por los encantos de la globalización. Todavía la generación de escritores nicaragüenses de hace 20 años escribían con sufrimiento sobre la guerra. Nunca dudaron en manifestar su posición de izquierda o de derecha. En sus mentes fluían otros intereses, en sus manos otras palabras.
Pero la nueva ola de escritores ya no se siente atraída por esos temas y Ezequiel D’León así lo confirma “Escribo sobre la vida y la literatura. Ambas se reafirman y se ratifican en la conciencia del hombre”.
Como algunos de los famosos escritores, este chavalo empezó a escribir desde los 14 años, y aunque muchos de sus colegas reconocen su trabajo y lo califican de excelente, él no se considera especial, más bien cree que es un hombre común y corriente que apenas vive y existe sin privilegios. Tampoco pretende ser reconocido; lo que le interesa es llegar al lector casual: “Para mí la fama es extraliteraria”.
Reconoce que esta generación de escritores, que aún no tiene un nombre ni mucho menos una definición estructurada, es diversa, talentosa y por ende muy prometedora. Pero advierte que existen jóvenes que se lanzan a la escritura despreocupada por lo que recomienda leer a los grandes como Octavio Paz, Paul Elvard y José Lezama Lima.
Aunque no se cree diferente a los demás, Ezequiel tuvo la dicha de que en vida Pablo Antonio Cuadra le dedicara dos párrafos refiriéndose a su primera publicación:
Ejemplo de creatividad y de espíritu de aventura en la exploración de territorios poéticos es el breve libro ‘Trasgo’ de que sin proponérselo sólo asomándose descubre el duende de la poesía y se convierte en el primer poeta nicaragüense cuya musa o muso es la travesura todavía en grado invisible.
Su primer aporte como biógrafo del geniecillo que algún día fue un pequeño dios revoltoso es atraparlo en su invisibilidad y descubrir algo que la poseía nicaragüense desconocía que un buen número de las trampas de la página en blanco forman parte del repertorio de travesuras de ese pequeño genio del disfraz.
La suerte de este poeta no termina allí, pues no sólo tiene la facilidad de publicar sus escritos a nivel nacional, sino que ahora y gracias al avance tecnológico llamado Internet, puede hacerlo a nivel internacional.
La escritora nicaragüense Blanca Castellón considera que más que ventaja esto significa un compromiso para los escritores jóvenes, ya que sus poemas, novelas, cuentos y demás atraviesan las fronteras. En este sentido, también señala que la nueva ola tiene un enemigo con 20 cabezas y que cada quien agarra una y se apropia de ella. “Los jóvenes ya no hablan de un mismo tema como en los 70’s y 80’s, ahora retoman hasta la situación de los palestinos para escribir poesía y ésta se convierte en un simple medio de expresión”.
La tendencia literaria de la nueva ola parece manifestarlo. Los artistas de la letra tienen, en esta era democrática, más libertades para escribir. Ya no es sólo un medio de protesta. Hoy la poesía está por encima de cualquier tema y para Blanca Castellón no tiene por qué comprometerse con nada ni nadie.
Individualidad como factor común
Otro ejemplo vivo de la nueva generación de escritores nicaragüenses es Álvaro Vergara. Le gusta dibujar, oír música, ver películas pero su pasión es la poesía. A sus 20 años él también tiene sus propios conceptos acerca de los escritores jóvenes.
“Considero que es una generación cronológica que tiene algo en común: la individualidad”. Álvaro coincide con Ezequiel al decir que es diversa. Además asume que la cibernética le da más oportunidad de que otros lean su poesía en cualquier parte del mundo. Sin embargo para él no es suficiente.
Por eso desde hace muchos meses y aprovechando sus siete años de experiencia en Bluefields, decidió escribir “Verde”, una producción inédita que tiene guardada en su computadora personal hasta que consiga el financiamiento necesario para publicarla.
Él cuenta que no ha sido una tarea fácil conseguir el dinero, porque ninguna institución estatal le ha brindado su ayuda para cumplir tan preciado sueño.
En otras ocasiones ha recibido el apoyo de la revista literaria “400 Elefantes”, pero esta vez necesita más dinero para sacar el libro a luz pública. Álvaro nos adelantó que “Verde” está basado en todo aquello que pasó por sus ojos negros estando en la Costa Atlántica.
Cada cuadro, cada estampa, cada figura miembro de la naturaleza del bosque húmedo de aquellos lados. Esto hace ver que para él el uso de la imagen, constituye el recurso más importante de su poesía.
No se limita al escribir. El ímpetu de su juventud literaria hace que tenga la capacidad de escribir acerca de la vida, la muerte, el amor y el odio. Su inspiración es original, pues le fascinan los puntos y las comas.
Álvaro Vergara no cree en la iluminación divina, porque en su opinión, la poesía es espontánea y se pule con el esfuerzo. A diferencia de Ezequiel D’León, él sí está convencido de que los poetas tanto veteranos como jóvenes son especiales. Admira a Mario Vargas Llosa, Carlos Martínez Rivas y Dilan Tomas.
La mayoría de los escritores jóvenes sabe que en nuestro país la poesía no mueve grandes cantidades de dinero como otras profesiones, pero no por ello dejan de tener la esperanza de ganarse la vida haciendo lo que les apasiona.
“Mi meta es escribir mejor, alcanzar la fama y el reconocimiento. A decir verdad, me gustaría vivir de la poesía aunque es bien difícil”, dice.
Esa actitud, para la escritora Blanca Castellón deja en evidencia que los escritores jóvenes nicaragüenses tienen muchas expectativas de abrir su propio espacio en el mundo literario, sin embargo la prisa no deja grandes logros. Ni Pablo Neruda, ni Jorge Luis Borges se ganaron la fama y el reconocimiento en un dos por tres. Tuvieron que pasar más de una década para que sus nombres dieran vueltas por todo el mundo y no necesariamente por viajar a través de una fibra óptica.
La fama no es su prioridad
En este sentido José Ramón Quintanilla, de 23 años, autor de “Poesía del Alma Joven” y “Desde el fondo del Alma”, está más que claro. La fama no es su prioridad en este momento, pero sí que la gente que lo lea y que use su poesía para conquistar a un muchacho o a una joven, que ayude a reflexionar y a ver la vida desde la óptica del amor, siendo este último su fuente de inspiración.
José Ramón es de escasos recursos económicos, por lo que publicar dos libros fue toda una odisea.
“Me acuerdo que una vez tuve que dejar mi reloj y mi celular en la casa editora para que me entregara varios ejemplares de uno de mis libros porque no tenía ni un peso para pagarles” (sonríe). Como a la semana recuperó sus pertenencias, pero en ese instante lo que le importaba era quedar bien con sus lectores. Así mismo cuenta que varias personas le han encargado uno o dos poemas para dedicárselos al novio o a la novia, sin embargo nunca les ha cobrado, pues no pretende comercializar su talento.
Ninguno de estos jóvenes poetas (Ezequiel, Álvaro y José Ramón), sangre joven de esta generación de escritores nicaragüenses, ha recibido el respaldo del Instituto Nicaragüense de Cultura, ni de ningún organismo no gubernamental. Sin embargo su lucha sigue al frente por conquistar la mente y el corazón de sus lectores, atravesando obstáculos y soltando palabras revestidas de entusiasmo y energía.
Algunos consejos
Blanca Castellón, escritora de muchos años, le sugiere a los jóvenes que se están iniciando en el campo de las letras, algunos valores para lograr el éxito dentro del ámbito literario.
– Ser humilde ante todas las cosas. Esto implica aceptar errores y sugerencias.
– Quitarse los tapones de los oídos y escuchar con mucha atención la experiencia de los escritores veteranos.
– Escribir con disciplina, es decir, consultar las obras de otros autores para fundamentar y enriquecer la escritura literaria.
– Cultivar el hábito de lectura selectiva.
– Acercarse a los grandes escritores para que éstos analicen y critiquen tus escritos.
– Tener mucha paciencia y perseverancia, pues los grandes escritores esperaron y alcanzaron.
Opiniones:
– Ezequiel: “La vida es el motor que mueve mi poesía”
– Blanca Castellón: “Yo me sorprendo cuando los leo porque tienen una voz diferente”.
– Álvaro Vergara: “La poesía es jugar con el idioma que existe”.
– José Ramón Quintanilla: “Tengo la suerte de estar enamorado”.