- Advertencia fue pronunciada durante la reunión con los cardenales estadounidenses
AFP
CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Juan Pablo II advirtió ayer que “no hay lugar” en la Iglesia Católica para los sacerdotes pedófilos, en un discurso pronunciado en el Vaticano ante los cardenales de Estados Unidos reunidos para analizar el problema.
Las palabras del Papa fueron pronunciadas durante la apertura de la reunión con los cardenales estadounidenses y la curia romana para analizar la crisis provocada dentro de la Iglesia de Estados Unidos por los escándalos sexuales en que se han visto involucrados religiosos católicos.
“La gente debe saber que ni en los noviciados ni durante la vida religiosa se va a hacer mal a los jóvenes”, aseguró el sumo pontífice a los 13 cardenales estadounidenses convocados para analizar el tema.
El pontífice se definió “profundamente afligido” por el hecho de que sacerdotes y religiosos, “cuya vocación es la de ayudar a las personas a vivir una vida santa, hayan causado tanto sufrimiento y escándalo a los jóvenes”.
La Iglesia es vista con desconfianza “debido al mal hecho por unos pocos sacerdotes”, añadió el pontífice, que manifestó su solidaridad a las víctimas de tales abusos, así como a sus parientes.
“El abuso que causó esta crisis es un error desde todo punto de vista y es considerado justamente por la sociedad como un crimen, y a los ojos de Dios como un pecado terrible: a las víctimas y a sus familias expreso mi más profunda solidaridad y participación”, afirmó.
El jefe de la Iglesia Católica considera que “este proceso aportará una purificación al conjunto de la comunidad católica”, y que la Iglesia la necesita “con urgencia, si quiere transmitir eficazmente el Evangelio de Jesucristo con toda su fuerza liberadora”.
El Papa considera que la Iglesia norteamericana cometió errores en la gestión de la situación “por una falta de conocimiento general de la naturaleza del problema, y en ocasiones por los errores de los expertos clínicos, que hicieron que los obispos tomaran decisiones equivocadas”, agregó.
“Ahora están trabajando para establecer nuevos criterios, para asegurar que tales errores no se cometan”, subrayó.
“La inmensa bondad espiritual y social” de la mayoría de los sacerdotes americanos no debe ser olvidada, según el Papa.
“Una obra maestra de arte puede ser manchada, pero su belleza continúa y esa es una verdad que toda crítica, intelectualmente honesta, debe reconocer”, señaló.
El Papa reconoció, en efecto, “el gran esfuerzo” que los cardenales están haciendo, y agradeció que la Santa Sede y él personalmente hayan sido siempre informados sobre “la difícil y compleja situación”, y deseó que todo ese trabajo sirva “al bien de la Iglesia y del pueblo de Estados Unidos”.