Juan Carlos Valle Ascencio [email protected]
Arnoldo Alemán tiene muchos enemigos políticos. Su estilo frontal y agresivo le ha granjeado la enemistad de muchos. Ha agredido periodistas, y la prensa tiene una memoria muy buena, pero sobre todo, rara vez perdona.
Antiguos aliados políticos quedaron excluidos porque el pastel era muy pequeño para ser repartido entre tantos o porque prefirieron no ser parte de la fiesta. Y, por supuesto, están los sandinistas que son el mayor capital político que tiene el presidente de la Asamblea. La oposición ideal, con una cuenta pendiente tan inmensa que no tienen autoridad moral para casi nada. Los sandinistas posiblemente realizaron el despojo de propiedades (sumadas las confiscaciones de los ochenta con la piñata) más grande en la historia del país.
Así que el Sr. Alemán tiene muchos enemigos; sin embargo, este juicio no pudo ser montado (aunque así lo desearan muchos) por ninguno de ellos. El meollo del asunto es que el señor ex presidente solicitó que se desviaran fondos de algunas instituciones hacia el Canal 6, y ese dinero desapareció.
Lo más sorprendente de todo este caso, no es que los sandinistas sean ahora los paladines anticorrupción, sino el tipo de defensa definido por los peores enemigos del señor Alemán (su equipo de abogados y asesores).