- Productores y ambientalistas consideran que el país no está preparado ante eventual ausencia de lluvias
- Gobierno confirma que aún no tienen todos los fondos para entregar semillas más resistentes
María Antonia López M. [email protected]
La posibilidad de la instalación de una sequía durante el próximo invierno mantiene preocupados a los miembros de varias organizaciones de productores y ambientalistas, pues consideran que los planes de prevención podrían ser insuficientes, con lo que se estaría atentando en contra de la seguridad alimentaria.
Amado Ordóñez, miembro del Centro Humboldt, explicó que varias organizaciones de la sociedad civil están preocupadas porque la propuesta de Ley de Seguridad Alimentaria y la Política de Seguridad Alimentaria no han sido aprobadas ni aplicadas en el país.
“Con lo cual las poblaciones que resultaren afectadas con sequías debido a la posible presencia del fenómeno de El Niño podrían quedar aún más desprotegidas que en años anteriores, ya que los programas de asistencia se han reducido ante la necesidad planteada por otros países en la región”, indicó.
Ordóñez agregó que el gobierno debe asumir algunos compromisos previos en materia de seguridad alimentaria, antes de que el presidente de la República, Enrique Bolaños, asista a la Cumbre Mundial de la Alimentación que se efectuará en Roma en julio próximo.
En tanto, Sinforiano Cáceres, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Agropecuarias (Fenacoop), manifestó que el Programa “Libra por Libra” diseñado por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), podría no dar los resultados esperados. Esto, porque según señaló, no se conoce la persona a quien deben abocarse, tampoco sabe cuál será el plan de distribución y tampoco han tomado en cuenta a los gremios productivos para hacerlo más efectivo.
Este programa pretende beneficiar a unos 72 mil productores y unas 100 mil manzanas en municipios donde no habrá mayor incidencia de El Niño.
Cáceres añadió que para dicho programa hay un gasto en semilla de 32.4 millones de córdobas, “pero sólo han conseguido 22 millones de córdobas. No sabemos si hay semilla transgénica, sólo nos dijeron que era traída de México”.
Dijo que plantearon una propuesta en la que detallan que las organizaciones de productores pueden apoyar con asistencia técnica, ya que muchas de las variedades de granos que serán distribuidas son híbridos que requieren de atención y seguimiento, pero no han tenido respuesta.
Al respecto, José Augusto Navarro, ministro Agropecuario y Forestal, sostuvo que no han recibido ninguna propuesta, pero dijo conocer de sectores que no quieren la introducción de híbridos, “porque se podría perder la semilla criolla”.
Indicó que la distribución de las semillas será mediante las delegaciones del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Mag-For, “pero estamos abiertos a cualquier colaboración. Sabemos que no tenemos suficiente personal técnico para atender uno a uno a los productores”.
DESCARTAN TRANSGÉNICOS
Explicó que la semilla híbrida que se está importando no es transgénica, muchas de ellas son naturales, y han sido probadas con anterioridad en el país, dando resultados de mayor rendimiento en condiciones difíciles; por eso la de maíz se estará distribuyendo en zonas más húmedas, y en las superficies muy secas se entregará frijol y sorgo.
El programa, dijo Navarro, podría implicar el gasto de unos 30 millones de córdobas que aún no los han completado, pero serán aportados por el Programa de Tecnología del Banco Mundial, el Instituto de Desarrollo Rural (IDR), el programa PL 480 de Estados Unidos, y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), “y esperamos que para el 15 de mayo sea la entrega de la semilla”, calculó.
GRAVES EFECTOS
Según las organizaciones de la sociedad civil, la sequía del año pasado en Nicaragua acentuó más la inseguridad alimentaria.
Solamente en el Pacífico de Nicaragua la sequía alcanzó a un 73 por ciento de la población campesina.
En el Atlántico Norte resultaron afectadas unas 49 mil 750 personas.
Se presentó una hambruna generalizada en 80 comunidades de Waspam, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
El norte del país (Matagalpa y Jinotega) reflejó que solamente en siete municipios se perdió la producción campesina en un 80 por ciento.
Se estima que son 70 los municipios propensos a ser afectados seriamente por sequía e inseguridad alimentaria, 31 de ellos en condiciones de pobreza severa.