Johnny Hodgson [email protected]
Cada vez que en Nicaragua se instala un nuevo Presidente, los caribeños le pedimos, invitamos, recomendamos e instamos a la conformación de un Gobierno de Unidad Nacional que refleje (que) en nuestro país, además de mestizos, también viven ciudadanos mískitos, garífunas, mayagnas, ramas y creoles. Pero ni ruegos, pedimentos, invitaciones o recomendaciones han logrado superar el etnocentrismo que hace que los gobernantes nos sigan ignorando.
El nuevo Gobierno tiene solamente tres meses de instalado y está dando señales (de) que desea ser transparente y respetuoso del Estado de Derecho, pero su conformación es excluyente. No hay un solo mískito, garífuna, mayagna, rama, creole o mestizo costeño en el Gabinete de gobierno; eso no es casualidad ni coincidencia. Desde hace mas de cien años cuando se dieron los primeros contactos del Gobierno de Nicaragua y su clase política, con los caribeños, esta relación estuvo impregnada de actitudes de dominación y racismo. El resultado es un contexto de estereotipos excluyentes, racistas y discriminatorios respecto a los costeños
Don Enrique Bolaños debe entender (que) no es posible construir un proyecto de Unidad Nacional sobre la base de la exclusión de los indígenas y negros. En nuestro país podremos alcanzar el ansiado Desarrollo Sostenible, cuando la clase gobernante acepte que la diversidad étnica es una de nuestras principales riquezas y (que) la conformación de cualquier gobierno debería demostrar con orgullo esa realidad, incorporando a caribeños y caribeñas al Gabinete, el servicio diplomático, delegaciones ministeriales, etc., abandonando las prácticas excluyentes.
En pleno siglo XXI el Gobierno no puede continuar fomentando, transmitiendo o estimulando las prácticas racistas y excluyentes de los siglos pasados. En el mundo se están asumiendo políticas y comportamientos constructivos con relación a la diversidad étnica; en Perú el Presidente es indígena, en las Naciones Unidas el Secretario General es negro, en Estados Unidos decenas de miembros del Gabinete son latinos y negros. Es necesario (que) se respete el carácter multiétnico del pueblo de Nicaragua, reconocido en la Constitución. Los nicaragüenses necesitamos un Estado transparente y libre de corrupción, eso es correcto, pero también necesitamos un Estado multiétnico sin discriminación.
Ojalá el Gobierno de nuestro país reflexione con los caribeños sobre esta situación y asuma con honestidad y convicción, la requerida transformación.
El autor es ciudadano caribeño.