Biotecnología y desarrollo sostenible

Dr. Jorge A. Huete-Pérez

Algunos años antes de la “nueva era” inaugurada por el presidente Enrique Bolaños, una “nueva era” dio inicio en el país: la era de la biotecnología. El repunte extraordinario de estas ciencias se ha venido experimentando en las principales universidades del país, las cuales han inaugurado nuevos centros y laboratorios de investigación en biotecnología.

Hoy día en las áreas de las ciencias naturales no se puede desarrollar ninguna investigación de calidad sin tener que recurrir al uso de estas ciencias moleculares. Desde la medicina hasta la agricultura, pasando por los estudios en biodiversidad, especies y conservación. La razón de este fenómeno es la gran versatilidad inherente a estas herramientas de la ciencia moderna.

La biotecnología ha alcanzado su mayor desarrollo gracias a los avances de la ingeniería genética, la bioinformática y, más recientemente, la genómica y proteómica que consisten en comparar los diferentes genomas secuenciados para encontrar funciones a los genes y proteínas descubiertos.

Inicialmente las aplicaciones biotecnológicas se centraron en las áreas médicas repercutiendo en la industria farmacéutica. Recientemente, sin embargo, se viene desarrollando un enorme y diverso número de aplicaciones en la agricultura y la industria.

Actualmente la biotecnología tiene gran aplicación en el saneamiento ambiental. En específico se puede mencionar la utilización de plantas modificadas genéticamente para limpieza de compuestos órgano-clorados y el tratamiento de desechos contaminados con metales. Algunas aplicaciones más recientes tienen que ver, incluso, con la creación de recursos energéticos renovables a partir de materiales biológicos.

A pesar de lo reciente de la introducción de la biotecnología en los procesos industriales, el empleo de estas técnicas está presentando un auge impresionante debido precisamente a las ventajas ambientales y la competitividad económica. Las áreas industriales que mejor han aprovechado estas tecnologías modernas son la industria farmacéutica, la industria papelera y de alimentos.

PERSPECTIVAS PARA LA REGIÓN

En el caso de Centroamérica, la biotecnología tiene mucho futuro particularmente en la industria de alimentos y biofármacos, y también en la modernización de procesos de fabricación de quesos y derivados lácteos, vinagres, vinos y otras bebidas. Un área de fundamental importancia, además, es la reutilización de derivados y desechos de cultivos industriales (caña de azúcar, arroz, otros).

La biotecnología ha tomado auge en Nicaragua en los últimos cinco años. El número de académicos e investigadores jóvenes con experiencia en el uso de estas tecnologías ha venido creciendo. Estas iniciativas espontáneas, aunque dispersas, han surgido desde el seno de las principales universidades del país. Este esfuerzo loable, sin embargo, contrasta con las débiles infraestructuras y la ínfima inversión en asuntos de ciencia y tecnología del país.

Sirvan estas reflexiones para saludar el venidero Primer Congreso Nacional de Biotecnología (18-20 abril) y proponer algunas pautas para una agenda nacional de desarrollo biotecnológico a corto plazo. La formulación de una agenda común de investigación y desarrollo que permita potenciar las fortalezas de los diversos grupos es un asunto de crucial importancia para la biotecnología nacional.

Son elementos fundamentales de esta agenda: promover y coordinar actividades que conlleven al desarrollo científico-técnico de los sectores involucrados; apoyar la consolidación de los diferentes grupos universitarios de investigación; impulsar la creación de un marco regulatorio de bioseguridad que sea promotor del uso de estas tecnologías y garantice la seguridad ambiental y la conservación de la biodiversidad local.

Tomando en cuenta todo lo antes mencionado, podemos decir que la biotecnología podría servir de pilar fundamental para un modelo moderno de desarrollo con sostenibilidad en Nicaragua. Las soluciones biotecnológicas deberán suplantar a las tecnologías actualmente en uso que contaminan la biosfera y que agotan los recursos naturales. El eje fundamental de este modelo será el principio de desarrollo industrial no en conflicto con la naturaleza sino en armonía con ella y procurando su conservación y mejoramiento.

El autor es director del Centro de Biología Molecular de la Universidad Centroamericana, UCA.  

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